Rosberg prolonga en Rusia su reinado absoluto en el año

Pole, vuelta rápida en la carrera y victoria en el Gran Premio de inicio a fin.
Domingo 1 de mayo de 2016
Pole, vuelta rápida en la carrera y victoria en el Gran Premio de Rusia de Fórmula 1 liderando la carrera de inicio a fin: Nico Rosberg (Mercedes) mostró una superioridad casi insultante en Sochi, donde logró su cuarto triunfo esta temporada en otras tantas carreras.

En día festivo para la religión ortodoxa de Rusia y bajo la mirada del presidente Valdimir Putin, llegado desde Moscú, donde asistió a la misa de medianoche, Rosberg alejó a su rival por el Mundial, el británico Lewis Hamilton, hasta los 43 puntos.



El alemán, que firmó la 18ª victoria de su carrera, se convirtió en el cuarto piloto de la historia en conquistar siete Grandes Premios consecutivos (contando los tres últimos de la temporada pasada), uniendo su nombre al de leyendas como Alberto Ascari (1952-53), Michael Schumacher (2004) y Sebastian Vettel (2013). Además el piloto alemán otorgó a la escudería Mercedes su décima victoria consecutiva, una racha sólo superada por los McLaren de Ayrton Senna y Alain Prost en 1988.



También coincidió esta carrera con el 22º aniversario de la muerte de Ayrton Senna en 1994 durante el Gran Premio de San Marino en Ímola.



Sebastian Vettel (Ferrari) tuvo que abandonar tras sufrir un accidente en la primera vuelta que provocó la entrada del coche de seguridad y la neutralización de la carrera.



El accidente también provocó el abandono del alemán Nico Hülkenberg (Force India) y del japonés Rio Haryanto (Manor), así como una serie de paradas en boxes para cambiar los neumáticos.



El excampeón del mundo, que salió desde la séptima posición tras obtener el segundo mejor tiempo en los entrenamientos oficiales pero tras ser relegado cinco puestos por un cambio antirreglamentario de la caja de cambios, intentaba remontar posiciones cuando fue golpeado por detrás por el monoplaza del ruso Daniil Kvyat (Red-Bull), quien pareció olvidarse de frenar.



El alemán salió el peor parado estrellando su monoplaza contra un muro de seguridad.