Laura Rivarola: “En Europa quieren que seas anoréxica”

Una top model argentina reveló su experiencia de trabajo en tierras europeas. Habló de las exigencias de la moda y los problemas que llevan a algunas chicas a mantener su figura. Por estas cuestiones, regresó a nuestras tierras.
Lunes 9 de mayo de 2016
En una entrevista con Está de Moda Latinoamérica, una top model argentina narró su experiencia de trabajo sobre las pasarelas europeas. Se llama Laura Rivarola y narró sus días en Europa, viviendo de cerca todas las cuestiones relacionadas a las pasarelas y los peligros que puede significar el tema del peso.

“En Europa quieren que seas anoréxica”, dijo Laura Rivarola y dejó en evidencia un tema que siempre fue polémico por el peso exigido a las modelos para desfilar en grandes eventos o ser portada de importantes revistas.

“De chica hice un scouting porque me había convencido un chico que me gustaba y trabajaba en él, así que me presenté y quedé, pero era una productora así que para mí fui descubierta recién como modelo a la salida de un cine de Palermo cuando cursaba quinto año por Jazmín Rodríguez, quien me dijo que tenía que probar y comencé con Cecilia Sampedro que no se quedó con mi primer ¨no¨. No quería ser modelo, y menos mal que me insistió!”, narró sobre su historia con la moda.

Rivarola sostuvo que recuerda su primer trabajo con mucho cariño: “Fue un desfile, me acuerdo que me pagaron $70 para cubrir los viáticos, y debía sentirme halagada que el primer trabajo me pagaban algo, fue un desfile chico en un salón en Palermo”.

En cuanto a su viaje al exterior, contó: “Había terminado el colegio y en la agencia se había presentado la representante de una agencia importante alemana y me quería llevar, pero necesita material y haber trabajado en otros mercados mas fuertes, así que enseguida enviaron el poco material que tenía y me quisieron en Milan, así que con un poco de miedo, acepté y me fui a probar suerte”.

Dice que irse afuera “me resultó fácil porque todavía era chica, aventurera y no tenía cosas que me ataran acá, estaba de novia pero confiaba en que la relación seguiría pese a la distancia. Lo único que me asustaba era que iba a andar sola en un país con otro idioma y que además lo mas lejos que había ido fue siempre dentro de Argentina”.

Pero destaca que de vivir en el exterior, “lo más difícil fue descubrir que estabas sola, sabías que desde el primer día tenías tu pasaje de vuelta pero dentro de 3 meses recién y que tenías que defenderte en otro idioma de cualquier cosa que pudiera pasarte”.

“Nunca voy a olvidar el primer día que llegué, se habían olvidado de buscarme por el aeropuerto, gracias a que había volado con una modelo que estaba en la misma agencia pude contactar a quien me recogía, sino aún sigo esperando allá (jaja), me buscaron tarde y me depositaron sin mas con un celular en un departamento enorme, que se notaba que había gente pero nadie en ese momento para recibirme. Bueno, de repente estaba en el otro lado del charco sola, sin conocer nada ni nadie esperando que comenzara la gran aventura en un departamento que tenía lo básico y menos aún”, relató a la revista.

A la hora de describir si el mundo de las pasarelas es “un cuento de hadas, que te esperan en una limusina en el aeropuerto y que vivís rodeada de lujos”, Laura expresó: “Jaa eso es pura fábula, nada que ver. Creo que tenemos mas beneficios en nuestro país que en los de afuera. Ganas plata después de ir mil veces y agarrar todos los trabajos, y mas si la llegas a pegar como pocas, yo volví con 0 pesos, trabaje muchísimo, pero allá son re vivos, hacen su negocio con el hecho de llevarte también. Lástima que una lo descubre tarde”.

“Las cosas empezaron a complicarse cuando luego de mi primer casting para John Galliano quedo, y en la agencia el director se endulzó con que me haría trabajar mucho (de hecho así fue) y me empezó a presionar para que firmara contrato por 3 meses ya, imagínate que recién llegaba, no podía saber por una semana allá si querría volver o no. Así que ya luego de eso, me puse en el ojo de la tormenta, me vivía criticando, pero al mismo tiempo hacía todos los trabajos, me volvió loca, hasta le pasaba mis coordenadas de por donde iba a estar trabajando o haciendo castings a un amigo suyo actor que le gustaba. A eso se le sumó que me citara un día para decirme que estaba gorda y llena de celulitis, que vaya a la balanza y me quede en ropa interior que me querían ver, la verdad que el momento me superó y lo hice, de repente me encontré rodeada de 4 personas que me miraban, hablaban entre ellos como si fuera una mesa de examen y me dijo que me cuide que estaba al borde de estar gorda. Horrible! En el momento sinceramente no venia las cosas como si la puedo ver hoy, nefasto, sin decir que estaba esquelética, tenía 90,5 de caderas, midiendo 1,80 mts. y pesando 52 kg, y no se si menos porque no teníamos balanza en el departamento que vivíamos”, narró.

¿Cómo era un día de tu vida en el exterior? “Me levantaba muy temprano y salía a hacer castings, arrancaban si mal no recuerdo a partir de las 9.30 am hasta las 18 hs., y eran con colas eternas, y a veces hacíamos entre 5 y 8 castings por día, luego los últimos 25 días me dedique a trabajar fijo en un showroom, así que hacía jornadas de 9 hs. o más con un franco cada 6 días. Casi no tenía vida social, me despertaba, iba a trabajar, volvía comía y a dormir”, contó la top model.

“Había buena onda con varias, pero la competencia nos salía por todos lados, imaginate que nosotras en el departamento éramos 6, y en el departamento de arriba otras 8, algunos castings coincidíamos y la verdad que el lugar era para una, así que allá habíamos ido todas por lo mismo, con muy pocas mantengo vinculo aún. Por momentos pasaba que éramos como hermanas, todas solas, viviendo juntas, con cosas de la convivencia difíciles, cada una con mambos propios, así que nos acompañábamos mucho, la verdad que eso lo rescato porque hicieron de mis días mas fáciles, pero no dejaba de existir ese punto en el que queríais que le vaya bien, pero que no se quede con tu lugar…”, describió sobre la rivalidad en las tablas.

“Vi muchas cosas que me hicieron en ese momento y luego cuando fui creciendo darme cuenta de que juegan con la vida de las modelos a veces, es increíble cómo te dicen cosas sin filtro alguno y cómo te llevan a que quieras no comer, porque si comes seguro engordas. Pensé que la mas grande tendría 20 años ahí, éramos niñas aun formándonos como mujeres. Cómo alguien que come solo manzanas o que no comen siquiera puede ser una persona fuerte, saludable mas adelante? Ni hablar de la obsesión de todas frente al espejo o para ir a entrenar. Recuerdo que pasábamos a veces 3 horas en el gimnasio entre entrenando y después yendo al sauna porque eliminabas agua y por ende peso. No entendíamos nada, no teníamos información, nos deshidratábamos, no adelgazábamos”, expresó.

Después de toda esa experiencia, ¿recomienda viajar a Europa? “Si, lo recomiendo y lo impulso, pero con el apoyo de toda la familia, así como lo tuve yo, fueron mi gran centro y sostén para no terminar haciendo cualquier cosa, y sabiendo que el cuerpo nos acompaña toda la vida y que no hay que dejarse influenciar por nada ni nadie. Allá me llevaban por el camino de la anorexia sin dudas, por eso me volví y me quedé acá, no quise volver a viajar a probar suerte, pero fue algo que viví yo, no tienen porqué todas caer en lugares tan maliciosos, hoy sé que esa persona no trabaja mas en el moda por atrocidades que pasaron, pero también se cuáles son los estándares que buscan y pretenden en la moda”.

Y finalizó: “Recomiendo el viaje como aventura, a conocer un lugar que quizás nunca puedan ir por medios propios, a salir al mundo que es tiene mucho para contar, a conocer gente con otras culturas alucinantes, cuando volví lo hice feliz pero sabiendo que había conocido gente maravillosa también que nunca más volveré a ver. Si se es consciente y fuerte, viajá, si sabes que sos el prototipo que no se la banca, recomiendo que no lo hagas. Me gustó, fue difícil y tuve que saber defenderme, pero por mas que me desestabilizó por momentos hoy soy quien soy también gracias a que supe decir no a tiempo”.