¿Qué es la venta de dólar futuro?

Una operación ejecutada por el gobierno kirchnerista en diciembre provocó pérdidas millonarias. En el mercado ya se especulaba con una devaluación tras el cambio de Gobierno.
Viernes 13 de mayo de 2016
O como timba o bien como una forma de moderar los serruchos de las cotizaciones, los mercados de futuros, vigentes hace siglos en la economía mundial, cobraron especial interés en las últimas décadas, al compás de los avances tecnológicos que permitieron que cada vez más empresas y personas accedan a la operatoria.

En un contrato de futuro, las partes se comprometen a comprar o a vender un determinado activo a un precio fijado en un contrato que se resolverá (liquidación) en una fecha preestablecida.

La regla indica que las ganancias de los compradores son las pérdidas del vendedor que, en el caso judicial en danza, que involucra nada menos que a la ex presidenta Cristina Fernández, es el Banco Central.

Los analistas que siguieron las cotizaciones dijeron que era más que posible que las operaciones hechas localmente de modo discrecional y con volúmenes inusuales se hayan descargado de inmediato en la plaza de Nueva York, donde los precios eran "sustancialmente superiores".

Aún sin esta variante, la salida del cepo y liberación del mercado hizo que el precio de mercado sobrepasara holgadamente los precios pactados, con lo que la pérdida para el país será segura.

En este caso, la operatoria normal, que tiende a darle al mercado cierto nivel de certidumbre, en cuanto a que permite prever con relativa aproximación la paridad cambiaria de los próximos meses, parace haberse prestado a maniobras especulativas de gran envergadura, habituales en tiempos de oscilaciones bruscas en el tipo de cambio.

Por ejemplo, un interesado puede comprar determinada cantidad de contratos de dólar previendo una cotización de 17 pesos para setiembre de este año.

Si al momento del vencimiento, la cotización es mayor a esos 17 pesos, la operación será exitosa para quien compró, ya que tendrá que cobrar el diferencial. A la inversa, sería un mal negocio si para entonces la divisa estadounidense cotiza por debajo del valor prefijado.

Siguiendo con el ejemplo, si el dólar cierra al vencimiento a 17,10 pesos por unidad y se compraron cien millones de contratos, la ganancia del operador será de diez millones de pesos (10 centavos por contrato), mientras que el vendedor deberá pagar la diferencia.

En consecuencia, siempre será conveniente participar de la operatoria en épocas de apreciación cambiaria, teniendo en cuenta que es probable que a ese período le siga uno en sentido contrario.

De esa forma, los especuladores pueden lograr una importante ganancia si compran contratos de futuro a un precio bajo, ya sea por previsiones de una devaluación o bien por contar con información privilegiada al respecto.

En la causa judicial a cargo del juez Claudio Bonadio la gravedad consiste en que, además de la amplitud de la brecha entre la cotización del contrato y la real del mercado, también se incrementó la cantidad de operaciones de manera inusual, al punto que se triplicaron los montos del nivel habitual de las transacciones.

Al respecto, el magistrado señaló que la autoridad monetaria señaló números escandalosos en pérdidas a asumir por el BCRA, más allá del valor de $1.552 millones que se perdió en 2015.

"Cabe destacar -añadió Bonadio- que del total de la emisión monetaria del BCRA desde el 16 de diciembre de 2015 al 24 de febrero de 2016 el 87 por ciento se destinó al pago de los quebrantos de las operaciones de dólar futuro concertadas por el BCRA".

El juez indicó al respecto que "si se toma el período 31 de diciembre de 2015/ 24 de febrero de 2016, el 100 por ciento de la expansión de la base monetaria bruta fue destinada a los mismos fines".

Por último, más que saber si el Banco Central se equivocó en el lado del mostrador en que se puso en la timba cambiaria e incurrió en mala praxis, el juez deberá mirar quienes fueron las contrapartes, ya que si la Argentina perdió lo que perdió es porque alguien lo ganó del otro lado.