La generación nini: ¿qué representa en América Latina?

Un estudio afirma que uno de cada cinco jóvenes latinoamericanos de entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja. Del mercado laboral a la desintegración social.
Martes 17 de mayo de 2016
La generación nini: ¿qué representa en América Latina? Un estudio del Banco Mundial revela que 20 millones de jóvenes de América Latina son ninis; es decir, ni estudian, ni tienen empleo. Representan el 3,2 % de la población de la región, que se estima en 620 millones de habitantes. Y, además, dos de cada tres ninis son mujeres y cerca del 60 % proceden "de un hogar pobre o vulnerable".

El documento indica que este problema "persistente" afecta al mercado laboral y contribuye "al aumento de la delincuencia, la drogadicción y la desintegración social".

Para Rafael de Hoyos, un economista de la entidad financiera que ha participado en la investigación, esta situación culmina "con el abandono escolar", pero que el problema "se gesta mucho antes" y está relacionado con "la desigualdad, con hogares en marginación, con niños pobres y un sistema educativo" que no ha logrado revertir "esas diferencias de origen".

Los datos son aún más contundentes si se toman parámetros mundiales. Según un informe de 2014 del Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA), la cantidad de jóvenes que no estudia ni trabaja alcanza el 60 % de los 1.800 millones de personas que se encuentran en ese rango etario en todo el planeta.

Pese a la popularidad mundial del término “nini”, algunos especialistas cuestionan su vigencia. Así, a Claudio Comari, especialista en Metodología de la Investigación Social, le llama la atención que asigne un estatus de grupo social a las "situaciones coyunturales de las personas" que "se refieren a plazos muy cortos", además de que siempre se asocie a este colectivo con situaciones de riesgo y se le convierta en "sinónimo de la inseguridad y el delito".

Comari también realizó una investigación, en Argentina, en 2014, que desmintió los datos de UNFPA. Sus averiguaciones concluyeron que "entre los jóvenes de 15 a 24 años la proporción de personas económicamente inactivas que no estudian es menor" que en otras edades.


Por su parte, la socióloga argentina María del Carmen Feijoó coincide en señalar que el concepto construye "una visión social de la juventud desvalorizada y peligrosa" porque los jóvenes de la región que no trabajan ni estudian, lejos de mirar "todo el día el techo o la televisión", se han convertido en "piezas fundamentales" de sus hogares y desempeñan un "gran número de actividades", que van desde "el cuidado de menores y ancianos" hasta "la atención de las tareas domésticas que los adultos no pueden realizar", pasando por "la articulación del mundo de los viejos con el nuevo mundo de los jóvenes".

La educación y el trabajo "son derechos", dice Feijoó. Estima que el empleo del término “nini” debe servir "más como un llamado de atención sobre las tareas pendientes que sobre los jóvenes" que están construyendo sus proyectos vitales, porque "no se trata de lo que no son, se trata de los derechos a los que no acceden".