La "Gran Muralla" China de defensa submarina

China ha decidido reforzar su poder disuasivo dentro del mar con la creación de un sistema de defensa submarina o una "Gran Muralla" para protegerse de "la creciente amenaza estratégica" de EE.UU.
Jueves 19 de mayo de 2016

En un artículo publicado el Martes por la revista estadounidense The National Interest, el experto en asuntos de China Lyle J. Goldstein cree que debido a la letalidad de los misíles antibuque de los cruceros modernos, los combates de superficie de todo tipo podrían ser escasos en el futuro campo de batalla naval.

Para Goldstein, los ataques de precisión contra las bases aéreas (y la vulnerabilidad inherente a los portaviones) "sugieren que las plataformas aéreas podrían ser más bien escasas durante las primeras semanas críticas de cualquier conflicto militar que estalle en la región de Asia y el Pacífico".

Por eso, según analistas, los submarinos tendrán un papel clave en los futuros conflictos en el mar y esto ha llevado al gigante asiático a crear una "Gran Muralla" bajo el agua.

Además, el especialista menciona que la flota de submarinos nucleares de ataque de EE.UU. está disminuyendo y se estima que para el año 2029 este país tendrá "tan sólo" 41 sumergibles.

Goldstein cita un artículo chino publicado en 2015 en China Ocean New, dedicado a la nueva "Gran Muralla" submarina de China, el cual indica que pese a la vulnerabilidad de la seguridad submarina del país, el gigante asiático desarrolla un potente sistema de seguimiento de los objetivos subacuáticos.

Analistas chinos dicen que su sistema de seguimiento submarino, aún en desarrollo, pretende rectificar tres "brechas" persistentes en la seguridad del país, entre ellas la falta de capacidad de monitorear objetivos subacuáticos, en momentos que el país afronta una "creciente amenaza estratégica".

El artículo de Goldstein es publicado en momentos de suma tensión en las relaciones de China y EE.UU., debido a las reclamaciones territoriales de Pekín sobre el mar de China Meridional. Las relaciones de estas dos potencias se agravaron aún más en mayo del año pasado con la construcción de islas artificiales por parte de China.

Pekín, de hecho, reclama como propio casi el 90 % del territorio en litigio, en especial las islas Spratly, y también reitera que su soberanía sobre las islas artificiales es "indiscutible".

China denuncia la creciente presencia de EE.UU. en aguas del mar de China Meridional y lo acusa de militarizar la región, en particular, por el aumento del número de patrullas navales norteamericanas en la zona en litigio.