Los ojos del recién nacido revelan autismo

La enfermedad podrá ser diagnosticada, en un futuro no muy lejano, incluso en bebés de pocos días de vida, con un simple test.
Viernes 20 de mayo de 2016

Se trata de un examen simple que consiste en ver si los ojos del recién nacido son capturados o no por "estímulos sociales" como la vista de un rostro, el movimiento de una mano, o más esquemáticamente una serie de puntos abstractos en un video que "imitan" los movimientos de un brazo.


La importante perspectiva llega de un estudio italiano coordinado por Giorgio Vallortigara, de la Universidad de Trento, con colegas de las universidades de Padova, Exeter (Gran Bretaña) y del Instituto Superior de Sanidad de Roma, sobre bebés de 6-10 días de vida: recién nacidos con alto riesgo de autismo, cuyas reacciones a estímulos sociales fueron confrontadas con las de otros en bajo riesgo.


Según refirió la revista Scientific Reports, se evidenciaron diferencias notables en los comportamientos de los recién nacidos en bajo riesgo de autismo respecto de los

comportamientos de los pequeños de alto riesgo.


Se trata, en el segundo caso, de bebés con hermanos mayores autistas, que tienen a su vez elevado peligro de enfermarse también o de manifestar leves disturbios del espectro autista.


"En nuestro trabajo -indicó Vallortigara- por primera vez en absoluto se estudian las reacciones de niños de poquísimos días de vida, 13 de alto riesgo y 16 de bajo riesgo de autismo".


Las diferencias registradas son sustanciales: los neonatos de alto riesgo de enfermedad no están interesados en estímulos sociales y pierden de inmediato atención hacia ellos; los bebés de bajo riesgo, en cambio, prefieren de manera evidente los estímulos sociales, por lo tanto fijan largamente tales estímulos visuales, mientras se desentienden rápidamente de los objetos inanimados.


Los niños en alto riesgo de autismo, apenas nacidos parecen desinteresados en estímulos sociales: no siguen con la mirada movimientos de "objetos animados", como los ojos o la mano de un adulto.


El estudio sienta las bases para un "diagnóstico precocísimo", en el nacimiento, de un disturbio autista y por lo tanto sugiere la posibilidad de intervenciones tempranas sobre el bebé para intentar contrastar la enfermedad en sus comienzos, concluyó Vallortigara. El estudio -explicó a ANSA el especialista- fue posible gracias a una red italiana para el estudio y monitoreo de los niños con alto riesgo de sufrir disturbios del espectro autista.


El autismo es una enfermedad compleja, con muchos niveles de gravedad, caracterizada por disfunciones del llamado "cerebro social", es decir, de las áreas de la corteza importantes para establecer relaciones sociales, sentir empatía, relacionarse con el prójimo.

Cada vez más investigaciones parecen demostrar que está presente desde el nacimiento, pero hasta ahora el diagnóstico no puede hacerse antes de los dos o tres años de vida.


Ya en el pasado un estudio publicado en Nature había mostrado que niños que luego serían diagnosticados con autismo comienzan a perder, ya en los primeros meses de vida, el contacto con los ojos de los otros y el interés visual por estímulos de diversa naturaleza que dirigen la interacción social.