¿Uber será el próximo Facebook?

Su valoración se dispara a 68.000 millones de dólares, la mayor cifra alcanzada por una compañía antes de su OPV.
Viernes 3 de junio de 2016
La compañía estadounidense de transportes llamada a revolucionar el negocio del taxi acaba de recibir una inversión de 3.500 millones de dólares por parte del Fondo Público de Inversiones de Arabia Saudí, que aborda, de esta manera, su mayor operación en el exterior. La apuesta saudí, enmarcada en la necesidad del país de diversificar sus fuentes de ingresos más allá del petróleo, implicará la entrada de Yasir Al Rumayyan, director general del fondo, en el consejo de Uber. El movimiento forma parte de una ronda de financiación de 5.000 millones, la mayor registrada hasta ahora por una compañía no cotizada.

Tras este movimiento, la valoración de Uber se acerca a los 68.000 millones de dólares, la cifra más alta registrada por una empresas antes de su OPVs. El siguiente récord está en manos de Facebook, que se valoró en 50.000 millones antes de lanzarse a los mercados hace cuatro años y hoy se cotiza en 340.000 millones de dólares.

Uber es, de lejos, la mayor empresa no cotizada, por delante del fabricante chino Xiaomi, valorado en 46.000 millones de dólares, y de la empresa de hospedaje Airbnb, con 25.500 millones.

Uber vale también bastante más que los 53.000 millones de dólares de Ford y los 47.000 millones de General Motors (GM), las mayores empresas automovilísticas de Estados Unidos. La compañía fundada por Travis Kalanick se beneficia de su componente tecnológico y de su presencia en el sector del transporte, que está acaparando el interés de los inversores. Apple, por ejemplo, acaba de invertir 1.000 millones de dólares en Didi Chuxing, la competencia china de Uber.

Desde su fundación hace seis años, Uber ha recaudado 11.000 millones de dólares entre inversores privados. La empresa necesita liquidez para sostener un negocio con el que está presente en 460 ciudades de 69 países y para hacer frente a la creciente competencia. Uber requiere también un enorme esfuerzo de lobby para convencer a los reguladores de mercados como el europeo de que su modelo se ajusta a las normas.