El Papa pide que se confisquen los bienes de narcos y corruptos

El Papa Francisco recibió en El Vaticano a jueces y fiscales argentinos, ante quienes remarcó que "la corrupción en todos los niveles es uno de los grandes males del mundo de hoy".
Viernes 3 de junio de 2016
El Papa Francisco recibió en El Vaticano a jueces y fiscales argentinos, ante quienes remarcó que "la corrupción en todos los niveles es uno de los grandes males del mundo de hoy", al tiempo que pidió "recuperar los bienes de traficantes y delincuentes para ofrecerlos a la sociedad".

Ante un grupo de 17 jueces y fiscales que llevan adelante las causas más importantes contra exfuncionarios y actuales dirigentes del Gobierno, el Papa Francisco reclamó además especial atención en el problema de la trata de personas y advirtió que "la tendencia cada vez mayor es licuar a la figura del juez a través de las presiones", cuando en realidad "sin Justicia no hay paz social".

"Pido a los jueces que realicen su vocación y misión esencial, la de establecer la justicia sin la cual no hay ni orden, ni desarrollo sostenible e integral, ni paz social", manifestó Jorge Bergoglio ante jueces de más de 10 países, que llegaron a El Vaticano para participar en un seminario sobre trata de personas y crimen organizado, auspiciado por la Academia Pontificia de Ciencias Sociales.

En su mensaje ante los jueces, entre ellos el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, el Sumo Pontífice fue directo y condenó la corrupción en todos sus niveles al afirmar que "es uno de los más grandes males sociales" del mundo, que "debilita a cualquier Gobierno, a la democracia participativa y a la Justicia".

En este sentido, los exhortó a "no caer en la telaraña de la corrupción" y a "proclamarse libres de las presiones de los gobiernos, de las instituciones privadas y naturalmente de las estructuras de pecado, en particular del crimen organizado".

"Yo sé que ustedes sufren presiones y amenazas y sé que hoy día ser juez es arriesgar el pellejo. Eso merece un reconocimiento a la valentía de aquellos que quieren seguir siendo libres en el ejercicio de su función jurídica. Sin esta libertad, el poder judicial de una nación se corrompe y siembra corrupción", dijo.

Y agregó: "Os corresponde hacer justicia y les pido una especial atención a hacer justicia en el campo de la trata de personas y el crimen organizado. Les pido que se defiendan de caer en la telaraña de la corrupción".

Por otra parte, el Papa advirtió que "no cabe el adagio de la ilustración de que la Iglesia no deba meterse en política", sino que, por el contrario, "la Iglesia debe meterse en la alta política, porque, cito a Pablo VI, la política es una de las formas más altas del amor, de la caridad".

Con la modelo argentina Valeria Mazza como maestra de ceremonias, el encuentro, del que participan unos 100 expositores del mundo y veedores de 30 países, se desarrolla desde este viernes y finalizará este sábado en la Casina Pío IV, sede de la academia pontificia que preside el obispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo.

En el marco de la visita a Roma, Francisco mantuvo una reunión a solas en la residencia de Santa Marta con el juez Sebastián Casanello, que tiene en sus manos las causas más explosivas de los últimos tiempos contra el kirchnerismo y el actual Gobierno, mientras que también dialogó con el presidente de la Corte Suprema.

De la cumbre participan, además, los jueces federales Ariel Lijo, Sebastián Casanello, Sergio Torres, Julián Ercolini y María Romilda Servini de Cubría, entre otros, además del legislador porteño y líder de La Alameda, Gustavo Vera, amigo personal del Papa.

Por su parte, el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Germán Garavano consideró que el seminario es "una excelente oportunidad para intercambiar experiencias", ya que "permite a los magistrados debatir y compartir conocimientos para afrontar mejor el desafío del abordaje de los delitos transnacionales, que demandan intervenciones cada vez más eficaces".

El ministro evaluó en un comunicado que "la justicia es un instrumento fundamental para garantizar el bienestar y el desarrollo de todas las personas, y su papel es esencial en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, el apoyo a las víctimas del delito y la solución de conflictos familiares y económicos".

Según el proyecto de declaración final, el tráfico de seres humanos, el trabajo forzado, la prostitución, el tráfico de órganos y el crimen organizado deben ser reconocidos como crímenes contra la humanidad, indicó la agencia AFP.

Se efectuarán diez recomendaciones a los estados, entre ellas que movilicen sus recursos para que la justicia condene a los traficantes, que destinen a las víctimas los fondos requisados a los criminales y que se le proporcione asistencia médica y legal a los afectados.