Volvió el Messias: sin él, no es lo mismo

Chicago, rendido a los pies del “10”. Entró entre ovaciones. Se fue entre reverencias. Relato de una noche de puro fútbol y la magia de una zurda increíble.
Sábado 11 de junio de 2016
Que es pecho frío, que no siente la camiseta, que sólo se luce en el Barcelona y blá blá blá. Todo eso se esfuma cuando lo ves salir en la cancha y brilla en tan sólo 20 minutos. Ese es Lionel Messi: el Messias.

Cuando Argentina ganaba bien, con el gol marcado por Otamendi ante Panamá y faltaba fútbol en el Soldier Field de Chicago, Lio se levantó del banco, por orden del Tata Martino y empezó a calentar. La ovación en tierras estadounidenses fue única. Todos querían verlo jugar un ratito. Pero no imaginaban lo que vendría después.

Ni bien pisó el campo de juego, recibió ovaciones en masa. Él, recorrió la cancha con trote inquieto esperando recibir lo antes posible el balón. Y así fue, en una jugaba de pinball, la pelota fue a los pies del Messias y marcó el primero para el delirio de toda la hinchada argentina dentro del estadio... y del otro lado de los televisores.

Sólo unos minutos bastaron para que su magia comenzara a sorprender. Diez minutos más tarde, un tiro libre quedó para su zurda. Calentó el pie, clavó en el ángulo izquierdo del arquero que sólo quedó para la foto, porque nada pudo hacer. Inatajable, el remate cosechó el tercero de la Selección de Martino, y el segundo del crack.

No iba a ser el último, ya que volvió a brillar y clavó el tercero, entre aplausos y gritos de la gente que agradecía por ser testigo de semejante magia. Después, iba a ser participe del gol del Kun Agüero, que reemplazó al Pipa Higuain.

¿Qué Messi no tiene personalidad? Te equivocás tanto Diego Maradona. Fuiste un grande, pero Lio es Lio. Su personalidad, es otra. Muy distinta de la aquel “10” campeón de México 86 que tanto disfrutamos. Quizá, porque este “10” no necesita hablar mucho. Demuestra en la cancha lo que sabe hacer, entre críticas y elogios a la par.

Volvió el Messias, sin él no es lo mismo. El fútbol se vive de otra manera. Gracias.

Por C. Seta