Estados Unidos, en shock y bajo alerta máxima tras atentado

El grupo terrorista conocido como Estado Islámico se adjudicó la masacre. "Dios permitió el ataque a una discoteca de sodomitas", desafiaron. Las autoridades temen nuevos hechos de violencia religiosa. Todavía hay muchos heridos graves.
Lunes 13 de junio de 2016
La estrategia antiterrorista de Estados Unidos quedó en entredicho con la masacre de 50 personas en una discoteca gay de Orlando, perpetrada el domingo por un hombre conocido del FBI por sus vínculos con el islamismo radical.

Todos los estados elevaron sus niveles de alerta al máximo ante la posibilidad de nuevos ataques terroristas. Mientras tanto, familiares y amigos de las personas atrapadas en el club gay Pulse esperan en los alrededores del centro de atención para averiguar si sus seres queridos estaban entre los muertos.

La matanza se produjo en la discoteca Pulse, que celebraba una "noche latina" con espectáculos de drag-queens. Las autoridades de esta ciudad de Florida identificaron ya a 21 víctimas mortales, que en su gran mayoría llevan apellidos latinos.

La radio del grupo yihadista Estado Islámico reivindicó este lunes el ataque, confirmando lo adelantado el domingo por la agencia Amaq, afín a la organización, y presentó a Omar Mateen como "uno de los soldados del califato en Estados Unidos".

Uno de los heridos, Ángel Colón Jr, de 26 años, describió a su padre un agresor frío, que actuó de forma metódica hasta que irrumpió un equipo de las fuerzas especiales, que se enfrentó al atacante hasta matarlo.

"Pasaba delante de cada persona que estaba tirada en el suelo y le disparaba, para asegurarse de que estaba muerta", explicó su padre, que también se llama Ángel Colón, al salir del hospital Orlando Regional Medical Center.

La descripción recuerda a lo ocurrido la noche del 13 de noviembre pasado en la sala Bataclan de París, donde 90 personas murieron en una toma de rehenes seguida de un asalto de las fuerzas del orden.

En la masacre de Orlando, al menos 50 personas murieron y 53 resultaron heridas. "Sabemos lo suficiente como para decir que este fue un acto de terrorismo y un acto de odio", dijo el presidente Barack Obama el domingo, mientras el FBI investigaba al autor del ataque.

Líderes musulmanes de Estados Unidos, el papa Francisco y dirigentes de todo el mundo condenaron el ataque, considerado como el peor acto terrorista en suelo estadounidense desde los del 11 de setiembre de 2001.

De forma simbólica, la Torre Eiffel de la capital francesa se iluminará la noche de este lunes con los colores de la bandera arcoiris.

El FBI admitió que Omar Mateen, de 29 años, había sido investigado antes debido a sus contactos con un kamikaze estadounidense.

El agente especial del FBI, Ronald Hopper, también dijo que, antes de atacar al club gay de Orlando, Mateen llamó al número de emergencia 911 y expresó su lealtad al grupo Estado Islámico (EI).

Nacido en Nueva York en 1986, Mateen es hijo de afganos y vivía en Port St Lucie, Florida, a unas dos horas en auto de Orlando. Su padre dijo que su hijo actuó movido por su homofobia. "Esto no tiene nada que ver con la religión", dijo a NBC News.