López pasó la noche detenido: mañana declara en Comodoro Py

El ex secretario de Obras Públicas tenía en su poder 8 millones de dólares. Será indagado por lavado de dinero y por portación ilegal de armas de guerra. También intentó sobornar a los policías que lo detuvieron.
Miércoles 15 de junio de 2016
José López, el secretario de Obras Públicas de la era kirchnerista, pasaba la noche solo en una celda policial en la ciudad bonaerense de Moreno, después de ser encontrado a punto de esconder millones de dólares, euros y yuanes en un monasterio.

López llegó en medio de una fría y nubosa madrugada a General Rodríguez desde un origen desconocido, traía con él en su camioneta Chevrolet Meriva (FEI 444) cuatro bolsos de dinero, relojes, joyas y una carabina Sig Saguer calibre .22, cargada con 25 cartuchos.

Circuló por la calle Trueba y dobló en Comandante González, a marcha lenta hizo unos cien metros y giró a la derecha por Mansilla, avanzó treinta metros más y estacionó; bajó y golpeó las manos, envuelto en un fuerte estado de nerviosismo.

Eran las 3:00 de la mañana del martes; al frente, en la oscuridad, un vecino que se dedica al reparto de pollos tomaba unos mates amargos antes de salir a trabajar y observó un movimiento que rompía con la habitual calma del lugar.

López, de 55 años, golpeó las manos en el portón del Monasterio de las Monjas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, donde dos religiosas de 80 y 95 años dormían, pero no tuvo respuesta alguna.

Desesperado, abrió la puerta trasera de su camioneta, bajó dos bolsos, los arrimó a la verja y luego, con dificultades por el peso del contenido, arrojó los bultos hacia adentro del predio.

Allí vivió hasta su muerte en abril pasado el arzobispo emérito de Mercedes-Luján, monseñor Rubén Di Monte, quien supo tener vínculos estrechos con el expresidente Carlos Ménem y luego con Néstor y Cristina Kirchner.

Omar Ojeda, de 49 años, miraba desde su casa sin que López se percatara, por lo que –según consta en el acta de procedimiento policial- llamó al 911 y comentó lo que estaba ocurriendo.

Dos móviles del comando de patrulla de General Rodríguez fueron alertados y los efectivos se acercaron al lugar con las luces de los coches apagadas, por lo que López fue sorprendido cuando intentaba ingresar a las instalaciones del monasterio.

Los cuatro efectivos dieron la voz de alto y el exfuncionario kirchnerista no opuso resistencia; los ruidos producidos por el operativo y las luces de las sirenas de los patrulleros despertaron a las monjas.

En interior de la Meriva patentada en la ciudad santacruceña de Río Gallegos, los efectivos encontraron una valija rígida y al abrirla constataron que la misma estaba llena de fajos de dólares.

Una de las monjas salió a ver qué ocurría y, tras reconocerlo, escuchó de López: "Yo robé para ayudar acá y ahora voy a ir preso", según contó la propia religiosa a media mañana, consternada por la situación.

A ese monasterio traían chicos en situación de calle, sin familia, les daban de comer y los educaban, pero un día, hace unos años, apareció el Di Monte, conocido como "el Obispo K", y todo cambió, contó Roxana Fernández, una vecina del lugar.

El monasterio está en medio de una zona de casas quintas, arbolada y con calles poceadas de tierra, por las que circulan autos pero también carros tirados por caballos en los que familias humildes recogen cartones y metales para venderlos y sobrevivir.

Mientras la Policía contaba y contaba el dinero hallado, López pasaba las horas sólo en una habitación de la Comisaría Primera, en pleno centro de General Rodríguez, sentado en un colchón tirado en el piso, bajo custodia de dos efectivos.

El cinematográfico despliegue de la Policía Bonaerense rompió la habitual calma del lugar y los vecinos se mostraban asombrados, nerviosos, indignados y también enojados porque, suponían, el dinero viene de la corrupción.

Eso fue lo que un centenar de vecinos le hizo saber al exfuncionario cuando a las 18:12 fue sacado de la Comisaría Primera en medio de un cordón policial y subido a un carro de asalto para ser trasladado a la Departamental de Moreno.

Un drone de la Policía Bonaerense que salió en manos de un oficial desde el interior de la comisaría registraba el operativo desde unos 15 metros de altura y decenas de curiosos filmaban con sus celulares.

"Hay que colgarlo en el mástil de la bandera", gritó un hombre de unos 70 años, apoyado por otros en la puerta de la comisaría; "Sáquenlo a ese chorro. Que vaya a la cárcel y no salga nunca más", agregó una mujer, con su beba de un año en brazos.

En medio de insultos de vecinos, flashes de cámaras y preguntas tiradas al aire de los periodistas, López salió escoltado de la comisaría, levantó la cabeza y miró al público con rostro desencajado y pálido como si hubiera comprendido que estaba en problemas.