El círculo del exministro De Vido bajo la lupa

Un importante número de funcionarios que se desempeñaban en la órbita del ministerio de Planificación fueron denunciados o investigados por hechos de corrupción.
Domingo 19 de junio de 2016
Luego de más de una década en el poder, varios colaboradores directos del ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, ya enfrentaron denuncias e investigaciones relacionadas con hechos de corrupción.

Elisa Carrió llegó a denunciar en 2008 que todos formaban parte de una asociación ilícita liderada por el ex presidente Néstor Kirchner.


José López: detenido con bolsos repletos de millones de dólares, más euros, yenes, relojes y demás, el hasta diciembre secretario de Obras Públicas ya era investigado por la Justicia por presunto enriquecimiento ilícito, mientras que llovían las sospechas sobre él, a tal punto que en su afán por salvarse a sí mismo por el colapso de Sueños Compartidos, Sergio Schoklender lo calificó de "petiso corrupto". El miércoles 15, el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi lo citó a indagatoria por su presunto rol en ese desfalco multimillonario.

Roberto Baratta: considerado la "mano derecha" de De Vido en el ministerio. Con el tiempo, el ex subsecretario de Coordinación y Control de Gestión cosechó acusaciones por su presunto rol en el "caso Skanska", por la importación de gas, por el reparto de la obra pública, por el presunto desvío de fondos para Yacimientos Carboníferos de Río Turbio, por los subsidios a Milagro Sala y mucho más.

Ricardo Jaime: llegó a la Secretaría de Transporte sin siquiera tener dónde ir a dormir. Pero con el correr de los meses comenzó a mostrarse con trajes de marcas exclusivas, relojes costosos y oro. De allí a volar en un avión de US$ 4,2 millones medió un paso y otro más para que la Justicia lo investigara por enriquecimiento ilícito y dádivas. Pero lo peor llegó con la tragedia de Once. Hoy ya acumula tres condenas y afronta varias causas penales más. Entre ellas, por la supuesta asociación ilícita que denunció Carrió.

Claudio Uberti: su puesto oficial era de interventor del Órgano de Control de Concesiones Viales (Occovi), pero en la práctica cumplió dos funciones para el kirchnerismo. Era uno de los recaudadores para las campañas electorales y su primer embajador "paralelo" ante Venezuela hasta que el hallazgo de una valija con US$ 790.500 en un avión de la Presidencia lo forzó a bajarse del poder. También aparece en la acusación de Carrió por presunta asociación ilícita.

Néstor Ulloa: titular de Nación Fideicomisos, se convirtió en uno de los pocos funcionarios del riñón kirchnerista que fue desplazado por el gobierno a raíz de una investigación penal. Ocurrió cuando la Justicia lo procesó por el presunto cobro de sobornos en el "caso Skanska", investigación que luego pareció quedar cerrada en 2011, pero que tras el cambio de gobierno resucitó la Casación Penal en abril pasado. También aparece en la denuncia por presunta asociación ilícita que hizo Carrió.

Daniel Cameron: investigado también en el "caso Skanska", el otrora secretario de Energía ya arrastraba su procesamiento por el presunto desvío de fondos en Yacimientos Carboníferos Río Turbio, cuando La Cámpora logró desplazarlo del ministerio a pesar de ser considerado un "pingüino" histórico. La "crisis energética" fue demasiado.

Abel Fatala: subsecretario de Obras Públicas -y por lo tanto número dos de López-, fue una figura clave en el manejo de los fondos públicos destinados a viviendas sociales. Desde allí construyó una estrecha relación con Hebe de Bonafini, la Fundación Madres de Plaza de Mayo y Schoklender. El juez Martínez de Giorgi también lo citó a indagatoria por Sueños Compartidos.

Exequiel Espinosa: empleado de la petrolera Oil M&S de Cristóbal López , a la vez que presidente de la petrolera estatal Enarsa -dato que omitió en su declaración jurada, por lo cual la Oficina Anticorrupción lo denunció ante la Justicia-, Espinosa logró despegarse del "caso Antonini " a pesar de ser el jefe teórico de la comitiva argentina que regresó con los dólares de Venezuela. Durante su gestión al frente de Enarsa -cargo al que renunció en 2013- arreciaron las sospechas por presuntos sobreprecios en la compra de combustibles. Pero aun así logró encaramarse como director de YPF tras el ingreso del Estado.

Raúl Argarañaz: gerente administrativo de la petrolera Enarsa, Argarañaz era un funcionario muy poco conocido hasta que dos arrepentidos detallaron en Brasil las compras de fueloil a Petrobras con presuntos sobreprecios del 70%, por la que afronta una causa penal por presunto enriquecimiento ilícito y defraudación. Poco después, renunció para ocupar la presidencia de la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea), donde cosechó una denuncia por supuesta administración fraudulenta de la Oficina Anticorrupción (OA).

José María Olazagasti: secretario privado de De Vido, Olazagasti vivió una carrera ascendente durante toda la década. Pasó a desempeñarse como "jefe de Ceremonial" del Ministerio de Planificación Federal y, tras el "caso Antonini" -a quien él facilitó el ingreso a la Casa Rosada- y la caída de Uberti, se encargó de la "diplomacia paralela" con Venezuela. Sobre el final del kirchnerismo pasó a la ex SIDE, donde algunos lo señalaban como el número tres del organismo.