Monseñor Radrizzani: "De Vido estuvo 3 veces en el convento"

El arzobispo de Mercedes reveló que el exministro de Planificación visitaba el lugar con su esposa. "Traía objetos, donaciones, pero no plata", dijo.
Martes 21 de junio de 2016
El arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, negó hoy que la cavidad subterránea encontrada en el monasterio de General Rodríguez sea para esconder dinero y aseguró que esa idea es "una fantasía", a la vez que confirmó que José López y Julio De Vido habían visitado el lugar.

"Me causa tanta impresión lo que pasó con López como la fantasía que gira en torno al pozo que encontraron en la capilla", señaló el prelado en declaraciones a la prensa, tras visitar a las monjas que viven en el monasterio.

Resaltó: "Eso de que eso (la cavidad) iba a ser una bóveda de dinero es una fantasía total".

Radrizzani advirtió que "no hay paquetes de guita que hayan llegado" al convento y explicó que el "pozo" era para enterrar al obispo Rubén Di Monte, quien había expresado "en su testamento" su voluntad de que sus restos quedaran en ese lugar.

"Dimonte quería ser enterrado en el convento, y figura en el testamento", indicó el prelado, que también afirmó que la madre Alba también tiene intenciones de ser enterrada en el convento.

Según dijo, "es una tradición en los monasterios tener un lugar de tumbas".

Sobre la casa "a medio construir" al lado del convento, Radrizzani sostuvo que "iba a ser una casa de oración" y "los fondos de esa construcción fueron donaciones que recibió monseñor Di Monte".

El arzobispo de Mercedes-Luján también subrayó que el exministro de Planificación Federal, Julio De Vido, fue al monasterio "tres veces junto a su mujer" y que el exsecretario de Obras Públicas también visitó el lugar en varias oportunidades acompañado por su esposa.

"Aquí ha venido tres veces el señor De Vido con la esposa y algunas veces más ha venido López con la esposa. No, no traían (dinero)", resaltó el prelado.

En tanto, Radrizzani explicó que el monasterio tenía cámaras de seguridad y un alambrado porque habían sufrido varios robos en los últimos tiempos.

El arzobispo señaló, en tanto, que la habitación de las monjas también fue revisada durante el allanamiento policial.

"Yo hablé con las hermanas, están mucho más tranquilas que yo, me daba cuenta que tenía que venir porque no tengo que ocultar nada", agregó.