Messi se despide de la "10" en EE.UU., como Maradona

Lio decidió dejar la Selección tras la derrota ante Chile. Hace 22 años, Diego Maradona vestía la camiseta "albiceleste" por última vez durante el Mundial de 1994, pero por el control antidoping positivo.
Lunes 27 de junio de 2016
Lo de "Lio" se debió, según el mismo confió en la zona mixta del estadio MetLife, de Nueva Jersey, minutos después de consumada una segunda caída consecutiva por penales ante Chile en Copa América, a que "después de cuatro definiciones perdidas" ya no tenía sentido seguir.

El hasta anoche capitán argentino y goleador récord en la historia de la selección con 55 tantos, uno más que Gabriel Batistuta, marca que alcanzó justamente en esta Copa América Centenario, contempló además de las dos finales mencionadas, la de 2007 en Venezuela y el Mundial de Brasil 2014.

"Es muy duro todo esto pero la decisión está tomada y no hay marcha atrás", confió Messi en un diálogo con un grupo de enviados argentinos entre los que se contaba Télam,en las entrañas mismas del estadio MetLife, cuando la noche del domingo ya había dejado paso a la madrugada del lunes en el este de los Estados Unidos.

Y justamente en este país y en una ciudad muy cercana a Nueva Jersey como lo es Boston, hace 22 años pero un día antes, el 25 de junio de 1994 fue Maradona el que jugó el último partido de su carrera con la selección argentina, cuando ésta derrotó por 2 a 1 a Nigeria por la fase de grupos de aquel Mundial.

No imaginaba por entonces Diego que más de dos décadas después, en el mismo país no futbolero en el que culminó su gloriosa historia vistiendo la camiseta "albiceleste", alguien a quien señalarían como su sucesor, también terminaría sus días como integrante del representativo mayor.

Quizás a Maradona y Messi no los una "el amor, sino el espanto", porque en los días previos a la final de este domingo frente a Chile, el propio Diego amenazó con un "si no son campeones, que no vuelvan al país", pero en definitiva los dos se parecen cada días más, aunque ellos sean enemigos de las comparaciones.