Brasil: funcionario convirtió su pileta en una bóveda

El ex director de Petrobras, Paulo Roberto Costa, improvisó un inmenso escondite para guardar millones de dólares en el patio de su casa y lo cubrió con una alfombra de césped.
Martes 28 de junio de 2016
El caso del ex secretario de Obras Públicas, José López, tiene reminiscencias con el de Paulo Roberto Costa, ex director de Petrobras en Brasil, que se construyó una pileta en su casa de la exclusiva zona de Barra da Tijuca. Pero una investigación realizada por el diario Folha de San Pablo descubrió que, pocos meses después de septiembre de 2009, la piscina ya no estaba más en su jardín: donde estaba el agua ahora había una alfombra verde de césped.

Es que el dinero físico pasó a ser un problema. "Siempre se entierran billetes. Es lo más seguro. Si tenés un allanamiento, pocas veces el peritaje se pone a excavar, salvo que exista un soplón o una sospecha seria", revela una fuente que entienden del tema.

Antiguamente, el terreno de la casa de uno era la mejor caja de seguridad. En la City aseguran que, al mover mucha plata, conviene la caja de seguridad, porque se la entra y se la saca rápido, pero si eventualmente se puede llegar a tener un allanamiento, o no se le va a mover en meses, se la entierra. "Teníamos clientes que lo hacían", admite un mesadinerista.

La clave es cerrar la billetera con esas bolsas impermeables y herméticas que se usan para la cocina. A los billetes no les debe entrar aire, sino la humedad del suelo, sobre todo en Buenos Aires, destruye los billetes. Porque incluso afecta la humedad si se los tiene en una caja enlatada. No sirve el nylon de las bolsas de residuo.

"He visto billetes con una humedad terrible que ponían a secar con secadora de pelo. Y es un error: hay que secarlos al sol, porque el aire caliente de golpe te los endurece y descolora", explica un hombre habituado a manejar efectivo.

En el submundo rural es muy común el ’dólar Bolsa’ por el que fue detenido López. El dólar que se recibe en concepto de algún tipo de servicio se lo entierra en el mismo campo donde viven y siembran los sojeros.

El lugar elegido, por lo general, es cerca del galpón, para tenerlo identificado y a mano para cuando haya que desenterrar para pagar deudas.