La España surfera

Aunque es un deporte minoritario, atrae miles de turistas. Conocé todos los detalles en la nota.
Martes 28 de junio de 2016
La Fábrica de olas es el sobrenombre de Pantín, una playa del municipio coruñés de Valdoviño convertida en la referencia española del mundo del surf. Su fama tiene que ver con su frecuencia de olas: 340 días al año. En 2015, cuando era imposible en toda Europa, en Pantín se podía surfear.

Esta playa celebra "la tercera prueba de surf más antigua del mundo (29 ediciones) y la más importante de España", afirma Miguel Galeiras, presidente del Club Praia de Pantín, la institución que organiza un evento que atrae cada año a 35.000 visitantes (casi 6.000 internacionales). Dicho eso, ni España ni Pantín juegan en la primera división del surf.

El Pantín Classic Galicia Pro está en una categoría inferior que se utiliza para acceder a la élite mundial. Y esa situación define bien el surf en España: es un deporte con grandes posibilidades, pero al que no se le saca el jugo que tiene una industria millonaria. Error.

EEUU, Australia y Brasil son las mecas del surf. "Eventos como el de Río de Janeiro o el de Huntington Beach (California) mueven millones de euros", señala Antón Sáez, responsable de la World Surf League (WSL) en España. Esas cifras son posibles porque este deporte dejó de ser hace tiempo un hobby de nómadas un tanto hippies que recorren el mundo con sus tablas.Ahora es una industria que mueve 12.000 millones de euros al año y cuenta con 120 millones de aficionados y 35 millones de practicantes.

El surf es además un estilo de vida. Basta ver su repercusión en el cine o la publicidad. Si quiere vender un coche, muestre a alguien con una tabla. Si quiere que compren su perfume, muestre la libertad de cabalgar sobre las olas. ¿Por qué? "El 90% de sus aficionados tiene entre 18 y 35 años, por lo que hablamos de un público con un alto nivel de consumo al que las marcas tienen difícil llegar", asegura Sáez. Samsung, Jeep, Corona o GoPro patrocinan por eso el surf.

También afecta al turismo. "Portugal tiene el surf como un producto estratégico para atraer visitantes", dice Sáez. La prueba Moche Rip Curl Pro Portugal obtuvo 42,9 millones de páginas vistas en internet en 2015, mientras que más de 100.000 personas acudieron al evento, que generó un impacto de 10 millones. Pero lo más importante no es eso: "Cuando la gente de todo el mundo ve a Kelly Slater en una ola, miles de personas de los cinco continentes deciden que quieren estar ahí".

El santanderino Jesús Fiochi se convirtió en el primer surfista español cuando en 1963 cabalgó una ola en el Sardinero, aunque el gran desarrollo de este deporte en nuestro país tuvo lugar en el País Vasco. Los años 70 y 80 vieron llegar las primeras tiendas, escuelas y todo tipo de negocios vinculados a un deporte que se desarrolló en la costa norte y en las playas de Cádiz por una razón obvia: es donde hay olas.


"Mundaka (con menos de 2.000 habitantes) es tan conocido en Australia como Madrid o Barcelona"
Hablar del surf en España es hacerlo de Mundaka, un municipio vizcaíno de menos de 2.000 personas que "en Australia es tan conocido como Madrid o Barcelona", dice Gonzalo Espel, expresidente del Mundaka Surf Club. Lo que puso a esta localidad en el mapa fue su famosa ola de izquierdas. "Tenía una enorme calidad. Hasta 2005 era sin duda la mejor ola de Europa y una de las diez mejores del mundo". ¿Qué pasó? Un dragado de 240.000 metros cúbicos de tierra para mejorar la playa acabó con ella. Luego se intentó recuperar y se consiguió en parte, aunque no ha vuelto a ser igual. Esa tremenda metedura de pata se llevó de Mundaka una prueba del campeonato mundial que veían millones de personas por televisión, aunque su fama no se ha agotado. "La ola sigue atrayendo a mucha gente y sigue siendo el principal motor económico del municipio", dice Espel. Un estudio de 2013 mostró que el surf mueve al 85% de los visitantes a esta localidad, que tiene cuatro hoteles, tres desarrollos de apartamentos en alquiler, un albergue y un cámping. En total, el surf genera tres millones de euros en el municipio. Pongan Mundaka en Google y obtendrán 525.000 resultados.

España tendrá este año seis pruebas en la World Surf League: Zarautz, Sopelana, A Coruña, Lanzarote, Pantín y Punta Galea (esta última se convoca cinco días antes de su celebración, cuando se sabe que habrá grandes olas, y se retransmite en EEUU a través de la CBS). "País Vasco es la zona donde la industria está más desarrollada (el surf genera más de 14 millones sólo en San Sebastián), aunque Galicia también está apostando por ello", dice Sáez.

Pero el surf en España tiene contradicciones. Una: el lugar donde más tablas se venden es Barcelona, donde no se surfea. Dos: las decisiones para hacer crecer la industria se toman en Madrid, donde, como es lógico, no hay una cultura de este deporte. A Coruña, que sí la tiene, debuta este año con una prueba que quiere atraer turismo de olas, pero que muestra una realidad: son los municipios los encargados de fomentar el deporte de la tabla.

Un ejemplo curioso es el de Ribamontán del Mar, una localidad cántabra que tiene un Plan de competitividad turística del producto surf. Con 4.500 habitantes, este pueblo suma 4.000 plazas de alojamiento. Las playas son su principal atractivo turístico, cuadriplica su población en verano y los arenales de Somo y Loredo son un atractivo para los surfistas. Estas características se traducen en 6.000 alumnos al año en sus 15 escuelas de surf u ocho tiendas ligadas a este deporte, que genera 125 empleos en la localidad. Si el turismo aporta 14,1 millones a la economía del municipio, 3,8 millones se deben al surf.

El problema es que todos estos planes son actuaciones puntuales, sin una estrategia común, sin un plan compartido. Quizá eso cambiaría, como dice Antón Sáez, "si tuviéramos a tres o cuatro surfistas de primer nivel". Lo que pasó con Fernando Alonso y la F1.

Los rostros españoles más conocidos de este deporte son Aritz Aramburu y Lucía Martiño, aunque están lejos de las grandes estrellas mundiales, lideradas por el incombustible Kelly Slater. "Es el hombre que cambió el surf, el Maradona que impuso un nuevo estilo y disparó los ingresos comerciales de los surfistas gracias a su acuerdo con Quicksilver y otras marcas", dice Galeiras. Tras él, una gran estrella ingresa fácilmente tres millones de euros al año. Pero eso, como tantas otras cosas ligadas a este deporte, no ocurre en España.