Di Monte ofreció US$100 millones por herencia de Perón

El fallecido obispo, que dirigía el monasterio de General Rodríguez que eligió el ex secretario de Obras Públicas José López para tirar las bolsas con dólares, hizo gestiones para cerrar el trato.
Martes 28 de junio de 2016
Todo comenzó con una llamada tan inesperada como urgente. "Soy el obispo Di Monte, usted seguramente sintió hablar de mí. ¿Cuándo podría verlo? ¡Cuanto antes, mejor!" Así empieza la historia que comparten un hombre de la Iglesia, que ofició de intermediario del gobierno kirchnerista, y el heredero del general Juan Domingo Perón. El apuro tenía justificación: una oferta por 100 millones de dólares.

El obispo fallecido, que solía tejer una relación muy estrecha con el kirchnerismo y dirigía el monasterio de General Rodríguez que eligió el ex secretario de Obras Públicas José López para lanzar millones de dólares, fue el enviado del gobierno de Cristina Kirchner para comprar la herencia de Perón por 100 millones de dólares, aunque para cerrar la operación Di Monte exigía la devolución de 70 millones.

Rubén Héctor Di Monte no quería perder tiempo. Sus mandantes, funcionarios de primer nivel entre los que identificó al ex ministro de Planificación Julio De Vido, necesitaban una respuesta inmediata, según relató a Mario Rotundo, quien fue colaborador de Perón durante los últimos años de su exilio en Madrid y su heredero.

"Hay gente en el Gobierno que está muy interesada en los bienes. Sería bueno que alguien hiciera algo con todo lo que usted tiene", le dijo Di Monte, siempre según el relato de Rotundo.

El primer encuentro se realizó en el Café Fenicia, situado en Santa Fe y Carlos Pellegrini, en el centro porteño, a metros de donde estaba la Fundación por la Paz y la Amistad de los Pueblos (Funpaz), que preside Rotundo.

"Después de dar varias vueltas, me dijo que estarían dispuestos [por Julio De Vido y Néstor Kirchner, entre otros] a poner 100 millones de dólares. Treinta para la fundación y los otros 70 había que devolverlos inmediatamente", contó Rotundo, quien creó hace 30 años Funpaz.

Ante la mirada atónita de su interlocutor, Di Monte se justificó: "La política es así, siempre hay que pensar en la política. Usted estará feliz de que el patrimonio de Perón quede en el país".

La segunda reunión, ambas en 2010, unos meses antes de la muerte de Kirchner, se produjo en la fundación, en Carlos Pellegrini 1079. Di Monte presionó por cerrar la operación, pero Rotundo se negó a cederle los bienes de Perón bajo su custodia.

La herencia de Perón siempre fue un botín de guerra para el peronismo. Tal es el valor para el acervo nacional que desde el Partido Justicialista siempre se consideró la posibilidad de que el Congreso de la Nación dictara una ley para recuperar los bienes del ex presidente y así crear un museo en su recuerdo. Nunca nada de esto prosperó.