BREXIT, una oportunidad para recuperar Malvinas

Tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, podría discutirse ahora la soberanía de las islas. Este es un acontecimiento sin precedentes desde la guerra. El temor de los isleños a perder los beneficios que les otorgaba la Unión Europa.
Lunes 4 de julio de 2016
Actualmente la decisión que tomó Gran Bretaña de salir de la Unión Europea tendrá un impacto nada previsto en la vida de las islas Malvinas. Aunque no pudieron votar en el referéndum celebrado hace semanas , el resultado repercutirá negativamente para los kelpers. La diplomacia argentina se encuentra frente a un prometedor panorama para insistir con el reclamo de la soberanía de las islas. Se trata de una situación sin precedentes desde que estalló la guerra en 1982.

La primera complejidad que se les presenta a los kelpers es económica. Con el resultado del BREXIT se anularán en Malvinas los tratados que les permitían a los isleños exportar a Europa sin ningún tipo de impuestos de la Unión Europea. En un documento presentado ante la Cámara de los Comunes el mes pasado se anunciaban las posibles consecuencias comerciales por la posible ruptura con Bruselas: el 70% del PBI kelper depende del acceso a la UE. “Un cambio que restrinja el acceso de nuestros productos al mercado común europeo podría ser catastrófico”, había advertido antes de la votación Sukey Cameron, la delegada de Malvinas en Londres.

Las exportaciones de la isla hacia la UE representan el 95% de los ingresos pesqueros, la principal exportación kelper. A la vez que Europa aporta un millón de euros anuales en subsidios para diversificar la economía primaria de Malvinas, que hasta el momento no logrado éxitos en intensificar el turismo ni en mejorar las regalías petroleras.

El segundo dilema que se le presenta a los kelpers es político. Desde que Gran Bretaña se integró a la UE en 1973, el respaldo de Bruselas a la posición británica en Malvinas fue determinante. Europa ayudó a Londres a bloquear los reclamos de Argentina y el auspicio se plasmó en el Tratado de Lisboa de 2007 –suerte de Constitución de la UE–, lo que significó un renovado sustento británico en la disputa por la soberanía de las islas.

Es tan fuerte el golpe, que solo hubo desconcierto en el sur del Atlántico cuando se conoció el resultado del escrutinio del jueves pasado. Ante la adversidad, la primera reacción del gobierno británico de las islas buscó transmitir calma. “Esto puede tomar un tiempo considerable y el resultado final no está claro, pero no habrá cambios inmediatos para nosotros".

Pero, a medida que fueron pasando los días, no hubo forma de evitar reconocer la gravedad de la situación: “El gobierno de las Islas Falkland (sic) informa que está trabajando con los sectores público y privado para investigar el impacto del Brexit sobre las islas. Aseguraremos que el interés del territorio será tenido en cuenta por un eventual grupo de negociación y nuestros objetivos serán tenidos en cuenta y mantendremos los beneficios que tenemos, particularmente en relación al acceso comercial”.

Gavin Short, un político muy representativo de Malvinas lo puso esta semana en palabras en una carta que envió al diario británico The Sun. “Esto es un desastre”, disparó, a la vez que recordó que nueve de cada diez kelpers son ciudadanos británicos y ahora podrían perder sus privilegios dentro de Europa. También remarcó un temor que ya es evidente en el Atlántico Sur: “Argentina será ahora mucho más agresiva en su disputa por la soberanía”.

Short no fue el único dirigente que alarmó sobre la situación. “Las Falklands (sic) serán más inseguras tras el Brexit”, opinó el domingo en The Telegraph Julián Thompson, ex comandante de la Brigada de los Royal Marine en la Guerra de las Malvinas. “Tenemos que estar alerta. Quizá en poco tiempo, la Unión Europea decida que sus intereses son ahora acceder a la demanda argentina por las islas”, disparó el veterano de guerra.

“Nos arriesgamos a perder la solidaridad garantizada de 28 naciones con respecto a la soberanía británica sobre las Falkland (sic), incluidas aquellas con fuertes lazos con América Latina, como España e Italia”, agregó William Hague, ex canciller del primer ministro David Cameron. “La soberanía de las Falklands (sic) podría ponerse en riesgo”, completó el ex diplomático, que también aclaró que los territorios de ultramar británicos, entre los que destacó a Malvinas y a Gibraltar, pueden sufrir “serias consecuencias”.

Hay que recordar que en 1982 la Royal Navy también movilizó una flota de submarinos nucleares hacia las Malvinas. Es de desear que Gran Bretaña no vuelva a hacerlo ahora, cuando la disputa por la soberanía de las islas ha tomado un nuevo e inesperado giro en favor de la Argentina frente los ojos del mundo.