Bancos europeos cierran oficinas y recortan gastos

Además, eliminan empleos para garantizar el retorno sobre su capital y atraer inversores. España, a la cabeza en número de sucursales por habitantes.
Sábado 9 de julio de 2016
Desde la última gran crisis financiera, los bancos han fortalecido sus balances en gran medida. Aún tienen camino que recorrer para alcanzar las metas fijadas por los reguladores, pero el capital ha dejado de ser el principal problema a resolver. Eso sí, hace falta tomar medidas para que los esfuerzos acometidos no sean en balde.

La clave para preservar la resistencia del sector financiero es asegurar su rentabilidad en el difícil contexto de tipos de interés en mínimos históricos y débil crecimiento, advierte el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés). En su último informe anual, se suma a las voces que aconsejan a las entidades cerrar oficinas y eliminar empleos para garantizar el retorno sobre su capital y atraer inversores.

«Mantener la rentabilidad requerirá que los bancos identifiquen su exceso de capacidad y recorten costes, mientras buscan ganancias de eficiencia en la innovación tecnológica», dice la organización con sede en Basilea integrada por 56 bancos centrales, entre los que figuran el BCE, la Fed, el Bundesbank y el Banco de España.

Aunque la institución que encabeza Jaime Caruana no concreta en qué países hace más falta reducir la estructura comercial de la banca, subraya que la densidad de oficinas por habitantes es indicador de exceso de capacidad instalada. Y España figura a la cabeza de esa métrica.

El segundo puesto lo ocupa Italia, por delante de Suiza, Brasil, la media de la zona euro, Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Canadá. España lidera el ránking desde que arrancó la crisis financiera internacional en 2008, aunque desde entonces sus bancos también han acometido el mayor adelgazamiento de sucursales del conjunto de países analizado.

En seis años, la banca española ha pasado de contar con un centenar de oficinas por cada 100.000 habitantes mayores de edad a contar con 70 sucursales, lo que significa una reducción del 30%, muy superior al recorte llevado a cabo por la italiana, que ha pasado en este periodo de 65 a 60.

«Aunque este indicador [de densidad de oficinas] ha caído de forma generalizada tras la crisis financiera, sigue siendo alto para diversos países europeos según los estándares internacionales» subraya el BIS, que de esta manera deja entrever la necesidad de una nueva purga generalizada de oficinas y empleos en España.

Santander abrió la veda a finales de marzo con el anuncio de un plan de recortes que se ha concretado en 450 oficinas y 1.380 puestos de trabajo, y a continuación se dio a conocer el plan de Unicaja de eliminar 975 sucursales y 52 empleos. CaixaBank informó a analistas de su intención de reducir entre 260 y 310 oficinas este año, mientras que BMN clausurará unas 60 a lo largo de este ejercicio. Todo apunta a que habrá nuevos anuncios: de hecho, Santander anticipa que BBVA dará a conocer un intenso plan de adelgazamiento a la vuelta del verano.

No obstante, la banca española ya destaca por registrar una de las mejores ratios de eficiencia, de alrededor del 47%, lo que significa que ha de dedicar 47 euros para generar cien, según los datos más recientes que maneja el BIS. Aunque su ratio es peor que la de China (33%) y Rusia (46%), es mucho mejor que la de otros países como Estados Unidos (62%), Italia (62%), Reino Unido (75%) y Suiza (77%).

Servicios centrales
El organismo también incide en que, además de identificar su exceso de capacidad instalada, los bancos deben mejorar la eficiencia de sus servicios centrales, así como llevar a cabo una continua evaluación de su cartera de servicios y productos financieros para dedicar el menor dinero posible a la generación de ingresos.

Para prescribir la medicina del adelgazamiento de la red comercial y del recorte de costes alega que los tipos de interés a ras de suelo dañan la rentabilidad de los bancos porque minan sus fuentes de ingresos tradicionales desde la parte alta de la cuenta de resultados, un estrechamiento que se agrava por la debilidad de la demanda de crédito. Y por ahora no está previsto un cambio de la política monetaria ultralaxa en la eurozona.

Además, resalta que los bancos que han tratado de proteger sus beneficios con la negociación con las carteras de renta fija -operativa conocida como carry trade- registrarán un descenso de los ingresos generados debido a la situación de los mercados, tanto si mantienen los bonos a vencimiento como si los venden para engordar su resultado de operaciones financieras (ROF).

Por otro lado, la institución de los bancos centrales apunta al elevado volumen de activos improductivos que lastran los balances de los bancos, especialmente en la zona euro, donde los créditos morosos no se reducen a la velocidad deseada y donde los bajos tipos de interés podrían estar enmascarando riesgos de impago