Fue oficializado el tope de 400% para la suba del gas

Hoy se publicó la resolución en el Boletín Oficial. Los usuarios deberán multiplicar por cinco las facturas del año pasado para saber cuál será el techo del aumento.
Miércoles 13 de julio de 2016

El Gobierno nacional oficializó hoy los nuevos cambios en las tarifas del gas, que establecen un tope en la facturación final del 400 por ciento de aumento para los usuarios residenciales y del 500 por ciento para los comercios, con respecto al mismo período de 2015.

La decisión, anunciada el lunes pasado luego de que la Justicia suspendiera los incrementos en todo el país, fue publicada en el Boletín Oficial mediante la Resolución 129/2016 del Ministerio de Energía, que lleva la firma del presidente Mauricio Macri y del ministro Juan José Aranguren.

"El significativo incremento del consumo de gas vinculado a las condiciones climáticas registradas en determinadas regiones del país, especialmente a las temperaturas considerablemente inferiores durante los meses de abril y mayo de 2016 respecto de las verificadas en los mismos meses del año anterior... provocó que se registraran facturas a usuarios por montos totales significativamente superiores a los del mismo período del año anterior", explica en los considerandos la norma.

En ese sentido, señala que "se considera conveniente y urgente adoptar nuevas medidas que, por un lado, permitan mitigar el impacto del incremento del consumo registrado a partir del mes de abril del corriente año en el marco de los nuevos precios y tarifas vigentes y, por otro lado, posibiliten mantener el camino iniciado en dirección a la normalización de precios y tarifas".

Los nuevos cambios, el segundo desde que se anunció la readecuación tarifaria en marzo pasado, implican que ningún usuario residencial abonará en la facturación final un monto que supere en cinco veces a lo que pagó por igual período del año pasado, lo que implica un incremento máximo del 400 por ciento.

Para el caso de los comercios, el límite es del 500 por ciento, lo que supone que la factura será, como máximo, seis veces más alta que en 2015.