López no había tomado alcohol ni drogas cuando llevó la plata

Así lo reveló el informe toxicológico solicitado al exsecretario de Obras Públicas kirchnerista por la fiscal de General Rodríguez. Fue la noche que intentó esconder u$s 9 millones en un convento.
Miércoles 13 de julio de 2016

El informe toxicológico que se le realizó a José López la noche que intentó esconder 9 millones de dólares en un convento de General Rodríguez arrojó que el exsecretario de Obras Públicas kirchnerista no estaba ni drogado ni alcoholizado.

La causa del “convento de los millones” es investigada en la justicia federal, por el supuesto enriquecimiento ilícito del exfuncionariom y en la justicia provincial, por portación ilegal de armas atenuada.

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Mientras tanto, López continúa internado en el sector del penal de Ezeiza correspondiente al Programa Interministerial de Salud Mental Argentina (Prisma).

Personal que trabaja en el lugar cuenta que cuando López fue llevado a declarar en ambulancia a los tribunales federales de Comodoro Py fue por “precaución”, porque él insistía en que se sentía mal, pero en realidad la evaluación que le habían hecho los médicos del Poder Judicial indicaba que podía ser trasladado normalmente.

“López de repente se pone a gritar, incluso el otro día llamaba a Alperovich para que vaya a verlo, y decía que le había prometido ser candidato a gobernador de Tucumán”, provincia de la que el ex funcionario es oriundo, aportaron las fuentes.

El Prisma, que es el área dedicada a los detenidos con problemas psiquiátricos y de adicciones del Hospital Penitenciario Central (HPC), es un lugar muy custodiado, con fuerte presencia de personal de seguridad y de cámaras, precisamente porque se trata de un sector que está más abierto que el resto de los módulos.

“El Prisma es un lugar donde los detenidos quieren estar: sus celdas son más grandes, los espacios comunes más abiertos, y está próximo a la entrada, con lo cual existe en muchos de ellos la fantasía de escaparse”, cuentan las fuentes.

Luego de cada uno de estos ataques de gritos o de locura, López es sedado por los médicos del Prisma, y así pasa sus días, entre los gritos y las sedaciones, sin que realice ninguna otra actividad.

Hasta el momento la única persona que lo visita es su mujer, que fue a Ezeiza hace dos sábados, y, según cuentan, “se cruzó con la abogada (Fernanda Herrera), discutieron y la sacó” de la defensa de su marido.

El Prisma es normalmente un lugar de tránsito, en el que los detenidos son llevados cuando requieren compensación por problemas psiquiátricos, pero, en el caso de López, desde que llegó al penal de Ezeiza, permanece allí sin que los médicos puedan estar seguros que su estado es realmente el que se ve.