El gobernador de Indiana, candidato a vice de Trump

Mike Pence completa la fórmula republicana que aspira a la presidencia de Estados Unidos. Su elección es un guiño a la franja más derechista del partido.
Viernes 15 de julio de 2016
Mike Pence es un conservador cristiano que no emociona, pero que ha sido aplaudido en el Partido Republicano, donde la candidatura del magnate sigue despertando suspicacias.

La noticia fue filtrada este jueves por miembros del partido aunque recién este viernes fue confirmada por el propio Trump quien lo anunció a través de la red social Twitter luego de posponer una conferencia de prensa en solidaridad con las víctimas del atentado de Niza, en el sur de Francia, donde al menos 84 personas murieron.

"Tengo el placer de anunciar que he elegido al gobernador Mike Pence como mi compañero de fórmula" presidencial, anunció Trump en su mensaje que llega tres días antes del inicio de la Convención Nacional Republicana en la que el partido oficializará la formula y el programa presidencial.


La cúpula republicana aplaudió la elección de Pence, a quién consideró un conservador sólido y de amplia experiencia política.
"Mike Pence procede del corazón del movimiento conservador y del corazón de Estados Unidos. No puedo imaginar una elección mejor para nuestro candidato a la Vicepresidencia", afirmó hoy el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, en un comunicado.

Pence, de 57 años, brinda a la fórmula la experiencia legislativa de la que Trump se ufana de carecer y el grado de conservadurismo necesario para equilibrar el liberalismo del magnate inmobiliario que busca tender puentes con las mayorías republicanas en el Congreso, entre las que aún encuentra una fuerte resistencia.

Como miembro de la Cámara de Representantes, donde representó al estado de Indiana entre 2001 y 2013, encabezó batallas que lo colocaron en el centro de atención de los conservadores sociales: votó por el recorte de impuestos, por el achicamiento del gobierno federal, por una política de defensa fuerte y una política social conservadora.

"Si tenías alguna duda de que Trump continuará su peligroso plan para el país, conoce quién escogió para vicepresidente", escribió en Twitter la candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, quien recordó que Pence "lideró el esfuerzo para cerrar el gobierno" en 2013,

Además, en un comunicado, la campaña de Clinton opinó que Pence es "el candidato a vicepresidente más extremo de una generación", lo tachó de "divisor e impopular" y recordó la cantidad de medidas discriminatorias y fallidas impulsadas por el candidato, como una en contra los homosexuales "que le ha hecho perder 60 millones de dólares a la economía de Indiana".

Se trata de de una ley firmada durante su mandato como gobernador, cargo al que accedió en 2013, que permite negar servicios a los homosexuales por motivos religiosos.

Otra ley por la que ha sido muy criticado es una que prohíbe el aborto -legal en todo el país desde 1973- en casos de discapacidad, raza o genero del feto.

En el plano económico, Pence tiene algunos puntos de encuentro con Trump: impulsó las rebajas fiscales a las corporaciones para impulsar la inversión, aunque como congresista ha votado a favor de todos los tratados de libre comercio que se propusieron y es un defensor del comercio con China.

Trump rechaza de plano la liberalización del comercio con China, al que considera responsable de la pérdida de puestos de trabajo; y en las últimas semanas aseguró que si llega a la presidencia sacará al país del tratado de libre comercio firmado con los países de América del Norte y del Acuerdo Transpacífico.

Pence apoya el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que se ha negociado durante el Gobierno de Barack Obama, y la diferencia parece que será saldada con una redacción ambigua del programa político que aprobará la Convención que se reúne en Cincinatti entre el 18 y el 25 de julio, que pide poner "a Estados Unidos primero" a la hora de negociar acuerdos comerciales, según la agencia de noticias EFE.

Pero el principal punto de encuentro entre los candidatos está en la linea que divide México de Estados Unidos: en 2006, Pence promovió un plan para cerrar la frontera entre países los vecinos.

El plan migratorio también proponía enviar a todos los indocumentados de vuelta a su país e instaurar un programa de trabajadores destinado a llevar fuerza de trabajo a Estados Unidos durante un período de entre tres y cinco años.

Organizaciones críticas con los inmigrantes, como la Federation for American Immigration Reform (FAIR), elogiaron con reservas la designación de Pence, a quien consideran un candidato con un historial "mixto" en inmigración.

Por su parte, el Center for Community Change opinó que la elección del gobernador de Indiana es "un llamado a los nacionalistas blancos estadounidenses" y que el "dúo" conformado por Trump y Pence "va a destruir los derechos civiles y las libertades de una gran porción de la población estadounidense".

Pence -quien se define como "cristiano, conservador y republicano", en ese orden- ha participado de las demandas impuestas en 2014 contra las medidas impulsadas por el presidente, Barack Obama, para frenar la deportación de unos 5 millones de inmigrantes y ha abogado por cerrar las puertas a los refugiados sirios.

Pese a las críticas provenientes de algunos sectores, en los círculos políticos de Washington, Pence es considerado "el candidato del consenso" que puede hacer aceptable a Trump no solo entre la élite del partido sino también ante el votante ultraconservador y el poderoso sector evangélico.

Trump y Pence harán su primera aparición publica mañana en un hotel de Nueva York, donde brindarán una conferencia de prensa.