Europeos viven bajo el "síndrome del peligro yihadista"

El mensaje de terror del Estado Islámico logró calar entre los ciudadanos europeos para que vivan intranquilos y la espera de ataques.
Lunes 25 de julio de 2016
Con el objetivo de desestabilizar las sociedades occidentales a través del terrorismo a todos los niveles, el Estado Islámico está consiguiendo amenazar y poner en alerta a la sociedad europea gracias a atentados terroristas o ataques y hechos aislados que en un principio podrían parecer atentados terroristas, lo que propicia que los europeos vivan bajo el "síndrome del peligro yihadista", afirma el periodista y subdirector del diario 'La Razón', Jesús María Zuloaga.

Citando a expertos en temas de terrorismo, Zuloaga califica la amenaza yihadista contra la sociedad de "líquida", que provoca un sentimiento que se acrecienta a diario a causa de los pistoleros y atacantes que pretenden dar una "falsa imagen de que son imposibles de detectar y de suicidarse una vez cometido el crimen para causar el mayor número de víctimas".

Oficiales de policía alemanes caminan frente del Reichstag en Berlín.El Estado Islámico ha mencionado al menos seis veces a Alemania como blanco de ataques terroristas
En los primeros compases del caso del tiroteo en un centro comercial de Múnich, Alemania, del pasado 22 de julio, la opinión pública creyó que se trataba de un nuevo ataque terrorista del Estado Islámico, o incluso de una reacción contra los islamistas, señala el periodista, y esto sumó una nueva razón para temer que cualquier día se puede ser la próxima víctima.

Esto, asegura Zuloaga, es el éxito del yihadismo, cuyo mensaje "ha calado en el ánimo de los ciudadanos" europeos para que no vivan tranquilos hasta que los yihadistas no logren su "objetivo de destruir la sociedad occidental tal y como la conocemos y sustituirla por un régimen islamista" basado en la ley coránica.

Otros ejemplos de este fenómeno y efecto psicológico sobre la sociedad europea son los atentados de París del pasado 13 de noviembre, la doble explosión en el aeropuerto de Bruselas (Bélgica) en marzo, el atentado con un camión en Niza el 14 de julio, sumado al ataque de un joven afgano armado con un hacha y un cuchillo en un tren regional en Alemania el pasado 18 de julio.