El polémico desnudo de Melania Trump

El New York Post publica fotografías comprometidas de la aspirante a Primera Dama, tomadas cuando se iniciaba como modelo. "Son unas fotos para una revista europea antes de que yo la conociera", se excusa Donald Trump.
Lunes 1 de agosto de 2016
El vicepresidente de Estados Unidos, Frank Underwood, muestra la imagen del iPad. Es la portada del sensacionalista New York Examiner, con una fotografía de su mujer, Claire, en la cama, y este titular: «La señora Underwood, bajo las sábanas». La realidad imitó ayer a la ficción de la serie House of Cards, en la misma ciudad y con el mismo periódico, que en la realidad se llama New York Post. Un diario del mismo tono amarillo, propiedad del magnate de la prensa Rupert Murdoch y habitual hurgador en los ángulos más oscuros de los personajes políticos y empresariales estadounidenses.

A las variantes tienen como protagonistas a Melania, mujer del candidato republicano, Donald Trump, y aspirante a Primera Dama, y a un comprometido asunto que no apunta a infidelidad alguna, sino a una mancha en la inmaculada imagen que el magnate ha pretendido dar su esposa como rol dentro de la campaña. Pero el hecho de que el diario en cuestión apoyara ya en abril al millonario como candidato hace pensar en que pueda tratarse más bien de una voladura controlada.

Melania Trump posa desnuda en la portada y en el interior, en imágenes de los años 90 que la publicación vende pomposamente con estos titulares. En portada, «Nunca has visto a una potencial Primera Dama como ésta». Y en el interior, «Melania Trump, como nunca la habías visto», encabezamiento que da paso a un breve y ligero reportaje de escaso interés.

Las imágenes, tomadas por el fotógrafo francés Alé de Basseville en el año 1995, retrotraen la figura de la aspirante a Primera Dama a la joven y guapa mujer que con 25 años llegó a la Gran Manzana, desde su natal Liubliana (Eslovenia, entonces antigua Yugoslavia), para abrirse camino como modelo, como tantas otras hermosas chicas. En el comienzo de ese difícil camino, Melania posó para muchas revistas, y también para la francesa Max, una revista mensual francesa para hombres, que, al igual que otras como Lui, siempre acostumbraba a apostar por una joven desnuda como reclamo de portada. La publicación que llevó a sus página a Melania cerraría en 2006, víctima de la crisis de todas las revistas de su género.

«Melania estuvo genial. Tenía una personalidad fantástica y fue muy amable conmigo», declara al periódico el fotógrafo, quien recuerda con satisfacción las imágenes publicadas en enero de 1996: «Yo creo que es importante mostrar la belleza y la libertad de la mujer, y estoy orgulloso de aquellas fotografías, porque reflejaron toda la belleza de Melania», concluye el profesional francés.


El reportaje con las fotografías de la que entonces era conocida profesionalmente como Melania K (de su apellido original Knauss), que enla web del diario se encuentra al completo, viene acompañada por declaraciones de su marido, el candidato republicano Trump, quienintenta quitar hierro a tan inoportuna publicación: «Era una foto para una revista europea antes de que yo la conociera. Entonces, en Europa, ese tipo de imágenes eran comunes y estaban de moda».

El millonario recuerda que Melania «era una modelo exitosa, que hacía fotos para muchas revistas, incluidas las portadas de las grandes». No le falta razón, ya que su actual mujer apareció también aquellos años en las primeras planas de las prestigiosas, entre ellas Elle y Vogue, vestida y con el porte elegante que atesora gracias a su 1,80 de estatura.

Las palabras del millonario son oportunas, teniendo en cuenta que no es frecuente que la esposa de un candidato a la presidencia de Estados Unidos aparezca de esa guisa en la portada de una publicación. Pero también, por lo que pueda pensar el sector más conservador de los votantes republicanos, entre ellos, el de los evangélicos, al que representa Ted Cruz. Ambos mantuvieron una polémica en campaña por lo que el senador llamó, en tono crítico, los «valores de Nueva York», que consideró demasiado «liberales». Poco antes, un grupo de apoyo a Cruz había financiado y difundido un anuncio electoral con imágenes desnudas de Melania.

Donald Trump conoció a su actual esposa tres años después, precisamente en una de las fiestas organizadas en torno a la pasarela de Nueva York. Un noviazgo de algo más de seis años desembocó en una de las bodas neoyorquinas del año 2005, a la que asistió el matrimonio Clinton, hoy el gran rival político.

Entre las reacciones suscitadas tras la publicación del reportaje, Jason Miller, asesor de Donald Trump salió al paso en la cadena CNN asegurando que la aspirante a Primera Dama «no tiene nada de lo que averzonzarse». Según su argumentación, el hecho de que sea «una mujer bonita» permite que las fotografías puedan considerarse «una celebración del cuerpo humano como arte».