¿Quién es el policía bonaerense detenido por integrar una banda narco?

Gabriel “El Enano” Cabral, parte de la delegación Drogas de San Isidro, está acusado de ayudar a “Mameluco” Villalba. Carrió lo había mencionado en la polémica carta que le entregó a Vidal.
Miércoles 3 de agosto de 2016
El 6 de julio pasado, desde su casa de club de campo en Capilla del Señor, la diputada Elisa Carrió le envió a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal una larga carta con sus supuestas pruebas contra Pablo Bressi, el jefe de la Policía Bonaerense, luego de una larga polémica de insinuaciones mediáticas.

Sin embargo, todo quedó en nada. La carta jamás llegó a los tribunales platenses para ser parte de un expediente contra el número uno de la fuerza provincial. Tanto Vidal como el ministro de Seguridad Cristian Ritondo no hicieron más que confirmarlo en el cargo. La situación era un extraño caso de "fuego amigo" dentro del gobierno de Cambiemos: para fin de julio, Carrió y Vidal limaban asperezas con una cena. La gobernadora habría dicho algo feliz que el caso Bressi ya era "tema superado" después de las chicanas de la diputada.

En su carta, Carrió mencionaba un nombre por lo menos curioso: el ex oficial principal de la Bonaerense Gabriel Cabral, alias "El Petiso" o "El Enano", quien fuera jefe de Drogas de San Isidro. Hoy, el Ministerio de Seguridad lo señala como un engranaje en la banda de Miguel "Mameluco" Villalba, el notorio capo narco detenido en Ezeiza que tuvo el coraje de candidatearse a intendente y que controló durante años la venta de droga en San Martín.

Cabral estaba prófugo desde el año pasado, buscado por el Juzgado Federal N°2 de San Martín a cargo de la doctora Alicia Vence. Cayó este martes por la tarde, según confirmaron fuentes del Ministerio de Seguridad provincial a Infobae; la Policía Bonaerense lo detuvo sobre la calle 66 en Berazategui, no en un aguantadero de lujo sino en "Los Mellizos", la remisería donde trabajaba a bordo de un Chevrolet Corsa.

De 37 años, con cuentas en bancos como el Francés y el Santander Río, Cabral había percibido según registros comerciales el pago de su obra social del Ministerio de Seguridad Bonaerense al menos hasta octubre del año pasado, casi el fin de la era Scioli-Granados. La fecha es cuatro meses posterior a que la Justicia Federal de San Martín pidiera su detención. La causa que lo compromete, el expediente 13799 caratulado como "averiguación de delito" fue mencionado por Carrió en su mensaje a Vidal. Es, en sí, una historia de policías sucios.

La delegación San Isidro donde se desempeñaba Cabral fue allanada por la jueza Vence. El ex oficial principal no estaba solo en la imputación: hubo otros doce oficiales implicados, con rangos como teniente, sargento y subteniente. Berazategui, donde fue detenido, es en definitiva su territorio. La jueza Vence había dispuesto el allanamiento de su casa junto con su detención en junio del año pasado. Irónicamente, hace trece años, la Junta de Calificaciones de la fuerza lo elogiaba con un "sobresaliente 10 puntos" para promoverlo de rango.

Carrió le advirtió a Vidal que la causa 13.799 "se instruyó con el objeto de investigar posibles irregularidades en el accionar de personal policial, que darían cobertura a las maniobras de comercio de estupefacientes que acontecerían en la Villa La Cárcova de José León Suárez" y que policías de la localidad y alrededores "habrían brindado protección a las organizaciones que comercializaban allí estupefacientes". La sospecha no se limitaba a José León Suárez: también se extendía a San Isidro, con el control de Cabral.

Carrió continuó, citando el testimonio de un arrepentido, quien contó cómo "se le pagaba 5000 pesos por semana a la comisaría de José León Suárez, dinero que pasaba a cobrar un oficial; otros 15.000 pesos semanales eran para 'La Casita', nombre que se refiere a la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de San Martín". En esa división Bressi era la máxima jerarquía antes de llegar a la jefatura de la fuerza.

La diputada también recordó un programa emitido por el periodista Rolando Graña en el canal A24, con una entrevista a Cabral, en donde "el citado reconocía su participación en las maniobras de recolección de dinero y que aquellas les eran ordenadas por el jefe de la dependencia, comisario mayor Okurzati, y por el jefe de la superintendencia de drogas, comisario general Bressi, siendo este último quien percibía el dinero de los tributos que se les exigían a los narcotraficantes". Carrió también recordó que en la causa se menciona a un "recaudador", "un policía de apellido Salvatierra", quien a su vez "entregaba estupefacientes a Ceferino Benítez" -el presunto narco que disparó la causa contra Cabral en el Juzgado Federal N°2 de San Martín- "para su posterior venta".

Otro testimonio en la causa, que se desprende de documentos en el expediente del Juzgado Federal N°2, indica que Benítez debía entregarle dinero a Cabral, quien conducía una camioneta Citröen Air Cross negra, un vehículo que otros implicados señalan y del que era titular. También se vincula al ex oficial principal a José Víctor Gutiérrez, alias "El Primo", otro jugador en la trama, también policía, que proveería de drogas a Benítez y haría de intermediario con varios policías. Los falsos operativos serían otra arista en el problema.

La jueza Vence concluyó al pedir la detención de Cabral: "Se logró establecer que 'Primo' ejercía su falsa calidad de funcionario policial amparado en el vínculo que poseía con Gabriel Cabral efectuando las veces de cobrador para este y abocado a la recolección de datos relacionados con vendedores y proveedores de sustancias estupefacientes, que no se encontraban bajo su protección, con el objeto de armar procedimientos y secuestros de dicho material en favor de esa unidad operativa".

La caída de Cabral es un nuevo revés para Villalba: su hijo menor, Alan, de 23 años, cayó en junio pasado acusado de heredar el negocio familiar en un operativo que secuestró once kilos de cocaína boliviana.