La maldición de los astronautas que fueron a la Luna

Un estudio de la universidad de Florida muestra que la exposición a la radiación del viaje a la Luna incrementa el riesgo de sufrir daños cardiovasculares en las tripulaciones espaciales.
Jueves 4 de agosto de 2016

En las misiones tripuladas que viajaron al espacio exterior, solo 24 astronautas conocieron La Luna, o el área que está fuera del campo magnético de nuestro planeta. La mayor parte de ellos se trata de los astronautas de las naves Apolo que realizó su último viaje en 1972 con la tripulación del Apolo 17.

Cada vez más la ambición de llegar al espacio esta surgiendo nuevamente. Desde los gobiernos nacionales como desde algunas empresas privadas ya tienen los ojos puestos en volver a la Luna y también realizar viajes tripulados hasta Marte, en las próximas décadas con la misión privada Mars One.

Michael Delp, profesor de ciencias humanas en la Universidad Estatal de Florida, dijo que los investigadores necesitan estudiar y comprender más los efectos que provocan los viajes al espacio en el cuerpo humano de los astronautas.

La investigación fue presentada a fines de julio y un equipo de investigadores afiliados a la NASA analizaron cómo los viajes lunares pudieron afectar la salud cardiovascular de los astronautas del proyecto Apolo. Compararon a los astronautas de las naves Apolo, ya muertos, con otros astronautas que nunca estuvieron en viajes orbitales o solo volaron en la parte baja de la órbita terrestre. Delp y sus colaboradores encontraron una tasa más alta de muertes por causas cardiovasculares entre los astronautas que estuvieron en la Luna. A partir de otras investigaciones realizadas con ratones, los investigadores sugieren que la causa de la enfermedad cardiovascular de estos astronautas pudo haber sido la radiación del espacio.

Al ser un universo de análisis tan pequeño los expertos tienen dudas sobre la legitimidad científica de estudiar estos casos. Hasta el día de hoy, solo siete de los 24 astronautas que viajaron a la Luna como parte del proyecto Apolo muerieron. De esos siete, tres fallecieron por problemas cardiovasculares.

Este tipo de estudios pueden demostrar que la diferencia de una sola persona en el estudio puede hacer dar un giro diferente a las estadísticas.