La rivalidad entre Argentina y Brasil terminó a las piñas

El partido entre Del Potro y el portugués Sousa fue interrumpido durante unos minutos por enfrentamientos en las tribunas. Los duelos se viven en cada disciplina donde hay un representante nacional.
Martes 9 de agosto de 2016
La tregua olímpica entre Brasil y Argentina saltó por los aires al tercer día de los Juegos, con una pelea en una cancha de tenis, un estallido que se venía presagiando.

El partido que enfrentó al tenista argentino Juan Martín del Potro contra el portugués Joao Sousa fue interrumpido durante unos minutos por enfrentamientos en las tribunas entre algunos hinchas albicelestes con seguidores brasileños, constató un periodista.

La rivalidad vecinal entre las dos potencias de Sudamérica volvió a vivir un nuevo capítulo en la pista central del Complejo Olímpico de Rio, que como ya pasó la víspera en el partido ante Novak Djokovic, recibió con silbidos a Del Potro.

Cada vez que algún aficionado argentino lanzaba un grito de aliento a su compatriota, los cariocas respondían con silbidos y abucheos.

Pero las cosas fueron a mayores al inicio del tercer juego del primer set, cuando un grupo de argentinos se agarró a golpes con unos brasileños que les recriminaban sus gritos de apoyo a Del Potro.

El incidente acabó con la intervención de la Fuerza Nacional, que acabó llevándose a los argentinos, despedidos por toda las tribunas al grito de "expulsión, expulsión".

En el básquet, los líderes de la Generación Dorada argentina, Luis Scola, Andrés Noccioni y Manu Ginóbili, criticaron a sus hinchas porque aprovecharon el partido ante Nigeria para recordarle a los brasileños el 7-1 que les endosó Alemania en el Mundial de fútbol.

La selección argentina ganó 94-66 a Nigeria el domingo en la noche, en un partido disputado en el Carioca Arena 1 del Parque Olímpico de Barra de Tijuca.

"No quiero que pierda Brasil. Sólo quiero que pierda cuando juega contra la Argentina. Me parece una tontería cantar contra un equipo que ni siquiera está en la cancha", dijo Scola.

Agregó que le parece "de mal gusto insultar a los brasileños. Festejando siete goles que pasaron hace dos años, en un deporte que ni siquiera es el que estamos jugando; con un país que ni siquiera somos nosotros; la tontería más grande", indicó en alusión a la goleada que sufrió Brasil por Alemania en el Mundial de fútbol 2014.

"Preferiría no escuchar los cánticos en contra de Brasil, sino a favor nuestro. Eso es algo muy futbolero, que realmente no aprecio", cerró el jugador de los Brooklyn Nets.

"Eso es algo muy futbolero, que realmente no aprecio. Está bueno que la gente venga, se sienta parte, que nos apoye, que nos aliente, y que nos empuje, porque lo necesitábamos. Pero no le veo el sentido a viajar tantos kilómetros y terminar cantando en contra de uno que ni siquiera está en la cancha", analizó el múltiple campeón de la NBA.

"Si creemos que tenemos más viveza por eso, a mí no me gusta realmente. Respeto a la gente de Brasil porque está haciendo un gran esfuerzo para hacer unas Olimpíadas de la mejor manera posible", declaró Nocioni.

A la inversa, algunos aficionados argentinos al hockey denunciaron ya el sábado que los brasileños se alían con las aficiones de los rivales de Argentina.

Aún así, estimaron que no se iba a llegar al extremo de desempolvar la vieja canción derogativa que los argentinos cantaban durante el Mundial de Brasil-2014, la famosa "decime qué se siente al ver en casa a tu papá".

"Supongo que el canto no aparecerá, quizás en un partido de fútbol... pero no pongo las manos en el fuego por nadie", dijo esta kinesióloga, tomando las precauciones correctas. Porque al final se pegaron.