Dietrich: "No subsidiaremos los vuelos al exterior"

Lo afirmó en una conferencia junto a la CEO de Aerolíneas, Isela Costantini. Además, dijo que los gremios deben adaptarse y que la gestión de Recalde fue "escandalosa".
Miércoles 10 de agosto de 2016
Isela Costantini y Guillermo Dietrich, la CEO y el ministro de Transporte, se sentaron frente a la prensa y de allí salió una definición para todo el sector aerocomercial.

"Esto está dicho del primer día, no vamos a subsidiar rutas internacionales, les vamos a dar un tiempo y durante ese tiempo de trabajo todos tenemos que tener capacidad de adaptación", advirtió el ministro. La respuesta venía a cuento de una pregunta sobre una negociación que por estos días mantiene la empresa con los pilotos.

Sucede que la compañía ha decidido iniciar un proceso para desprogramar los Airbus 340 y reemplazarlos por otros 330. Pero los pilotos ya le han comentado a Costantini que no quieren volar estas aeronaves, más eficientes y modernas que aquellas. "Aerolíneas está en un mercado globalizado y eso afecta las rutas internacionales. Y es una decisión que tenemos que trabajar con los actores de la compañía si queremos competir en esos mercados. Para competir hay que competir de cierta forma, sino, es imposible", agregó en referencia a las pérdidas que la empresa anota en varios de sus destinos fuera del país.

La excusa del encuentro era mostrar los números de julio y compararlo contra el mismo mes del año pasado, cuando 176.000 pasajeros quedaron demorados en todo el país por la mala planificación de la empresa. "El cabotaje creció un 13 por ciento y hemos batido todos los récords. Ofrecimos un 2% más tramos que el año pasado y pasamos de una puntualidad de 52% en julio pasado a otra de 92% si se toma un rango de 60 minutos. Fue un mes récord", dijo Costantini.

Claro que la base de la comparación fue uno de los peores momento de la gestión de La Cámpora. "[Mariano] Recalde mintió en todo. La empresa perdió mucho más que los 5200 millones de pesos que le pidió al Estado, dejó una enorme deuda que tuvimos que pagar nosotros en el primer semestre", graficó el ministro.

Respecto del mes pasado, Dietrich fue más incisivo. "Julio fue el último mes de gestión en alta temporada de Recalde, y como sucedió en el kirchnerismo, gente incapaz manejando cosas complejas termina muy mal. La situación de Aerolíneas era una catástrofe", disparó.

La nueva gestión considera que el camino que inició en diciembre pasado se ve coronada en este julio que dejó atrás aquel en el que Aerolíneas y Austral cancelaron 44 vuelos en tres días, que dejaron 176.007 pasajeros en tierra con demoras.

Según el ministro y la CEO, este año fueron 58.738 los que sufrieron demoras el mes pasado. "Hay mucho por mejorar, pero gran parte de lo que sucedió este mes es producto de los cambios que se implementan desde enero", aclaró la ejecutiva.

Hay dos números que fueron el viento de cola de la nueva gestión. Por un lado, la devaluación que encarece algunos costos pero mejora la recaudación de pasajes internacionales. Otra, la caída del precio del petróleo, que baja la factura de combustible. "Es verdad que ayuda, pero por ejemplo, en la ruta a Nueva York que era una de las que más perdía, ahora si se descuenta la devaluación y el combustible, está en equilibrio", dijo Costantini.

Más allá de altos niveles de ocupación, la ex ejecutiva de General Motors dijo que los números de ingresos y costos de julio aún no estaban. "De cualquier manera, han mejorado mucho con pequeños cambios que hacemos, la gran mayoría de ellos con enormes aportes de los empleados", dijo. El enorme cuidado de cada una de las palabras cuando se refiere a la cuestión laboral tiene su explicación: la estructura de la compañía es el gran problema que tiene la empresa. Dietrich fue más explícito. "En Madrid había un empleado puesto por La Cámpora que cobraba 7000 euros por mes y no hacía nada. Nos encontramos con gerentes que no hacían nada, que no tenía funciones ni despacho, pero cobraban. Era un desastre", puntualizó.

La apuesta para el segundo semestre no sólo es financiera, sino también gremial. Por un lado, la empresa ya consumió un gran porcentaje de lo que tenía presupuestado. "Cambió mucho el flujo y vamos a andar muy bien entonces", dijo Costantini. Sin embargo, la lupa estará en las paritarias que se negocian en septiembre. "Hay mucha responsabilidad en los gremios y espero que otras negociaciones que están en curso con algunos sindicatos no sean parte de la paritaria".