De Vido no dio la cara: faltó a la comisión de Energía

El ex ministro de Planificación decidió faltar al encuentro con Aranguren. Dijo que su ausencia "tiene por objetivo evitar que se desvíe la discusión".
Martes 16 de agosto de 2016
ex ministro de Planificación, Julio De Vido, decidió no asistir esta tarde al plenario de comisiones que se realiza en la Cámara de Diputados.

"¡Cobarde!", se escuchó desde el sector derecho del plenario, donde se ubican los diputados de Cambiemos. El anuncio del faltazo de De Vido corrió por cuenta de Héctor Recalde. El jefe de bloque del FPV quiso leer la nota que había enviado ex funcionario para justificar su ausencia, pero Mario Negri, presidente del bloque de la UCR, lo rechazó.

En coincidencia con el bloque oficialista, Graciela Camaño, del Frente Renovador, afirmó: "La ausencia de De Vido no lo convierte en una figura que merezca la lectura de una nota en plena sesión".

De Vido dijo que la discusión sobre la corrupción y las políticas energéticas durante los 12 años que estuvo al frente de Planificación son para "desviar" la agenda política del "brutal tarifazo".

Pero se defendió: habló de inversiones en el sector por 25 mil millones de dólares y enumeró obras energéticas y de infraestructura, entre ellas Atucha II y Yaciretá.

También negó el congelamiento de tarifas durante su gestión y fue más allá al pedirle "explicaciones" al ministro de Energía, Juan José Aranguren, sobre "cómo llegó a esos salvajes porcentajes de aumentos que ni él mismo pudo fundamentar cuando visitó el Senado".

La carta de De Vido

En virtud del intento explícito del Gobierno Nacional y los diputados del oficialismo de promover un debate sobre los realizado en los últimos 12 años en materia energética, enfocándose en mi persona, en lugar de dar las explicaciones que espera la sociedad, en relación a cuáles fueron los criterios técnicos y fundamentos del brutal tarifazo que llena de angustia a las familias argentinas, quiero informar que no estaré presente en el plenario de comisiones del día de hoy.

Dicha decisión, de carácter estrictamente personal, tiene por objetivo evitar que se desvíe la discusión hacia cuestiones que responden a diferentes concepciones ideológicas y políticas, especialmente en relación al rol del Estado, la soberanía nacional y el libre mercado, como ha quedado de manifiesto en los numerosos debates que en forma pública y privada hemos mantenido con quien hoy es ministro.

Con esas tarifas que muchos califican como "atrasadas" se invirtieron en el sector 25 mil millones de dólares. Sería muy extenso enumerar todo lo que se realizó. Pero baste con recordar algunos logros: terminamos Atucha II, Yacyretá, construimos 5.500 kilómetros de líneas de alta tensión con los que incorporamos 11 provincias a la red nacional, aumentamos 12 mil megavatios la capacidad instalada, con un pico de consumo que pasó de 14.500 megavatios en 2003 a más de 25.000 en 2015.

Asimismo, recuperamos YPF e hicimos posible la incorporación de 2,5 millones de hogares a la red de gas y 6 millones al servicio de electricidad.

Todo fue posible con tarifas competitivas, con costos argentinos, que hicieron posible la creación de 6 millones de puestos de trabajo, un crecimiento de la industria exponencial y sobre todo que millones de argentinos puedan pagar las tarifas de gas y electricidad.

Es falso que las tarifas estuvieron congeladas 12 años: desde el año 2008 pusimos en marcha mecanismos de quita de subsidios a los usuarios de mayor poder adquisitivo, siempre protegiendo a los hogares de menores recursos.

En cambio, el brutal tarifazo aplicado por Aranguren afectó a millones de familias que no pueden pagarlo e implica una transferencia directa a las empresas, en el caso del gas de 3.500 millones de dólares a los productores.

Por lo tanto, esperamos que el ministro explique lo que se preguntan tanto el pueblo argentino como la Corte Suprema de Justicia: cómo llegó a esos salvajes porcentajes de aumentos que ni él mismo pudo fundamentar cuando visitó el Senado.