Fantasma atemoriza a los clientes de una galería comercial

Luces que se prenden y se apagan solas, alarmas que se activan por la noche, artículos que se caen y hasta presencias extrañas provocan comentarios de los concurrentes y dueños de los locales.
Miércoles 17 de agosto de 2016
Las personas que trabajan en locales de una galería de la ciudad rionegrina de Cipolletti se mostraron atemorizadas por una serie de sucesos extraños a los que no encuentran explicación.

Luces que se prenden y se apagan solas, alarmas que se activan por la noche, artículos que se caen y hasta presencias extrañas provocan comentarios en todo el barrio.

Para algunos, la respuesta a los extraños hechos es un fantasma dentro de la galería "Flor del Prado", una antigua bodega que actualmente funciona como un centro comercial.

Los comerciantes contaron sus experiencias a LM Cipolletti y recordaron que cuando todavía se producía vino, una persona murió dentro de una cuba (un recipiente de madera utilizado para la crianza de vinos).

En el lugar existe una gran cantidad de locales comerciales desde 2010, cuando se remodeló la antigua bodega.

Los más experimentados con los sucesos extraños son los que conviven desde su apertura, como los encargados de una juguetería y una fiambrería.

En el primer local contaron que en diversas oportunidades se encendió la alarma de forma misteriosa, sin explicación.

"Varias veces vino personal para verificar el funcionamiento de los dispositivos. Nunca encontraron una falla, pero la alarma saltaba sola por la noche", relató un encargado.

Agregó que las cajas con muñecos se caían al suelo desde los estantes, sin personas cerca, aunque minimizó los hechos explicando que pueden ser corrientes de aire ya que el local es grande.

El comercio cuenta con un sistema de videocámaras que nunca logró captar nada extraño, aunque los eventos sin explicaciones se repiten continuamente.

"Es cosa de encontrarle explicación a todo, y no sugestionarse. Pasaron cosas, pero creemos que todo tiene una explicación racional", relató el encargado.

Los trabajadores de una fiambrería lindante también fueron testigos de hechos sin explicación y no son tan cautos como su vecino.

Allí también se enciende la alarma sola por las noches, e incluso en varias oportunidades se hizo presente la Policía, aunque no encontraron rastros de personas.

"El registro de la alarma quedaba como que se había activado y desactivado con el código de acceso. Solo los dueños tienen acceso, y ninguno había entrado al local en la madrugada. En otras ocasiones se disparaba la sirena, y de un momento al otro cortaba sola", relataron.

El evento más terrorífico ocurrió cuando se encontraba la dueña y un cliente y vieron ingresar a una persona que fue hasta las góndolas traseras, aparentemente en busca de mercadería.

"Cuando le cobré a mi vecino y ya se retiraba, miró para atrás esperando que pase la otra persona. No había nadie. El cliente se fue corriendo y me dejó sola, y a los días volvió y hablamos de lo que pasó. Nunca supimos qué fue", relató.

Las historias de ese tipo se repiten en varios comercios. Algunos les prestan más atención y otros ya se acostumbraron a convivir con situaciones poco racionales.

La bodega "Flor del Prado" inició su actividad en 1940 y fue un emblema de la ciudad que muchos años después entró en crisis y cerró y las grandes instalaciones quedaron abandonadas.
LAA/LDC
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