Malestar de Macri causado por sus propios colaboradores

Al presidente le preocupa que sus colaboradores más cercanos estén en la mira de la justicia y de la opinión pública. Fondos no justificados, tráfico de influencias, corrupción, contrabando y más.
Sábado 10 de septiembre de 2016

Al presidente Mauricio Macri le preocupa que sus colaboradores más cercanos estén en la mira de la justicia y de la opinión pública. Fondos no justificados, tráfico de influencias, corrupción, contrabando....y cada vez aparecen más casos.

Lo que más le afectó fue el derrumbe de Gabriela Michetti por una investigación sobre fondos no justificados, algo que parece encolumnarla en la misma fila de su antecesor, Amado Boudou.

El ministro de Energía, Juan José Aranguren, también es cuestionado por su “incompatibilidad de funciones” ya que era director de la petrolera Shell y hoy tiene la misión de definir las tarifas de gas, entre otras cuestiones.

También le está costando estabilizar el rumbo en Seguridad y en la Aduana, mezclados en una disputa desde que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich –por orden superior– envió a la Justicia una denuncia anónima que enlodaba a Juan José Gómez Centurión por cohecho y contrabando, y lo desplazó del cargo. Primera impresión: se sacó de encima a un potencial reemplazante.

Pero el misterio sobre el militar expulsado persiste: tanto Patricia como él son protegidos por la escudería Carrió, quien todavía no manifestó preferencias, aunque la aparición de barriles con efedrina en Ezeiza, a partir de un anónimo, se inclina para el bando del caballero. Las acusaciones del apartado sobre los organismos de inteligencia han afectado al Gobierno.

Otros de los colaboradores que tiene la imagen dañada son los radicales Daniel Angelici y Enrique Nosiglia, un dúo favorito del Presidente, a los que Gómez Centurión imputó. Al presidente de Boca se lo investiga por “tráfico de influencias” en Comodoro Py y se sospecha que se juntó con el exjuez Norberto Oyarbide antes de que presentara su renuncia.

Dilemas para un Macri que se aferra al certero golpe contra la inflación, dominante en su nuevo discurso, en su gestualidad, anticipo de otros cambios de política y hombres que lo convulsionan. Con el mismo equipo parece difícil llegar al campeonato electoral del año que viene. Aunque a él no le gusta cambiar.