El relato de la efedrina

Los 10 tambores con unos 250 kilos de pseudoefredina descubiertos en los depósitos fiscales de Ezeiza la semana pasada, terminaron siendo un fiasco.
Lunes 12 de septiembre de 2016

Ya no hay dudas que detrás de ese hallazgo se montó un verdadero show del que formaron parte distintos funcionarios a traves del tiempo.


Según los registros que desde mediados de 2011 figuran en las computadoras de la aduana, la pseudoefedrina tenía como destino final al laboratorio paraguayo Comfar S.A.


Comfar había adquirido la droga de manera legal y para producir un antigripal denominado "angripas plus". Según los registros aduaneros, un organismo que depende de la afip, la factura fue emitida el 19 de mayo de 2011 por la sucursal suiza de la empresa chemo, y ya contaba con autorizaciones previas, del ministerio de salud, para la compra y venta de pseudoefedrina.


Los 10 tambores del percusor químico ingresaron al país el 11 de junio de 2011 en el vuelo af-418 de la compañía Air France. Chemo pertenece al empresario argentino Hugo Sigman y tiene presencia en más de cuarenta países.


Según la factura, la droga del escándalo, tenía un valor de apenas 16.250 dólares. Los envíos a paraguay por parte de Chemo eran frecuentes y sumaban los 500 kilos anuales.


Según los manifiestos aduaneros, la pseudoefedrina salía de Suiza, pasaba por Francia y hacía escala en Ezeiza, porque no había vuelo directo desde Francia a Paraguay.
Pero después que el cargamento quedó retenido en Ezeiza, la escala comenzó a realizarse en Brasil.

Pero, ¿por qué razon a mediados de 2011 esos 250 kilos de pseudoefedrina, en tránsito a Paraguay, quedaron retenidos en la Argentina?

Sucede que ese día los empleados de la aduana detectaron una supuesta anomalía en el manifiesto de carga que no cumplía con la legislación aprobada después del escándalo del triple crimen de General Rodríguez que dejó al descubierto el tráfico de efedrina en el país hacia los carteles mexicanos.

A pesar de lo que dice la ministra de seguridad, tanto el laboratorio argentino chemo, como el paraguayo comfar reclamaron la devolución de la droga para la fabricación de antigripales.

Pero aduana no respondió durante dos años. La pseudoefedrina vencía en 2014, y realizar un juicio contra la aduana salía más caro que el valor del cargamento.
Esa fue la verdadera razón por la cual los barriles quedaron en los depósitos fiscales de Ezeiza.

El resto es un relato apañado, en parte falaz, distante de la realidad y politizado.

Queda claro que al menos esos 10 tambores del percusor químico no estaban vinculandos con los carteles mexicanos, ni a Mario Segovia, el rey de la efedrina, preso hace 8 años en el penal de Ezeiza, como sugirieron los funcionarios del ministerio de seguridad.
Ahora se comprende todo.
La historia secreta de los barriles de pseudofedrina, no era ni tan secreta, ni tan misteriosa ni escondía un entramado mafioso, como dejaron entrever la ministra Bullrich, y Gómez Centurión el desplazado jefe de la aduana, de acuerdo a las explicaciones brindadas por la empresa.

Gómez Centurión denunció la supuesta novedad de la droga ante la justicia federal y desató una interna entre él y la ministra de seguridad.

La verdad es que la droga fue ingresada como tal en los registros aduaneros hace 5 años tal como observamos en la documentación que hoy exhibe Canal 26 a sus televidentes y que nunca fue ocultada.

Es más: el 9 de septiembre de 2011 un funcionario de la aduana pidió el bloqueo de la guía y los 10 barriles fueron almacenados en una jaula metálica precintada.
Recién el jueves pasado, los tachos fueron trasladados del depósito de Ezeiza a una camioneta de la policía policial por una orden judicial.

Y la historia mediático de los funcionarios quedó expuesto.


ahora será la justicia la que emitirá la última palabra sobre el supuesto tráfico de pseudoefedrina, que al parecer, según nuestras constancias, nunca lo fue.