Para The Economist, Rosario es "la capital argentina del crimen"

El medio británico se hizo eco del narcotráfico y la grave situación de inseguridad que golpea a la ciudad santafesina. Sostiene que "el poder judicial está en desorden".
Sábado 17 de septiembre de 2016
"Una localidad letal" o "cómo un puerto argentino se convirtió una en una zona de guerra de pandillas", son algunas de las expresiones usadas por el medio británico The Economist para dar cuenta de la ola de inseguridad y el narcotráfico que golpea a Rosario desde hace varios años. De acuerdo con la publicación, la ciudad santafesina y sus 1.3 millones de habitantes fueron noticia en el último tiempo por una "fea" razón: "una tasa de criminalidad que supera con creces la de otras ciudades argentinas".

Para ejemplificar el artículo, el diario cuenta la historia de Enrique Bertini un rosarino que perdió a su hijo de 22 años en una entradera en agosto de 2014. Mientras el hombre se disponía a estacionar su camioneta, Mariano, el joven, bajó las escaleras para abrir el garaje desde el interior. Tan pronto como se abrió la puerta, dos hombres armados en una moto los abordaron. Uno de ellos se acercó el vehículo mientras que el otro ingresó a la casa.

Enrique quiso evitar el asalto y comenzó a luchar con uno de los ladrones. El hombre recibió un disparo en el muslo y la pelvis, mientras que Mariano fue impactado en la cabeza. El papá se sigue tratando de encontrarle algún sentido al ataque: "Este tipo de tragedia te priva de tu vida diaria. Pierdes tu norte y tu sur. Tienes que empezar todo de nuevo", dijo Bertini.

The Economist asegura, sin embargo, que otras partes del país pueden ser "ásperas" también. Dos tercios de los argentinos -asegura el medio inglés- dicen que se sienten inseguros caminando en sus barrios o en las ciudades. Para esto cita a la consultora Isonomía, que sostiene que la inseguridad es la principal preocupación de la gente, superando a la inflación, la pobreza y el desempleo. "Pero Rosario, ubicada en uno de los puntos estratégicos del país, se destaca", precisó el diario.

Pero el periódico no se centra sólo en esta ciudad. También le dedica unas líneas a Santa Fe, una provincia también castigada por el crimen y las organizaciones narco. "Es el hogar de una red de 32 puertos usados para la exportación de granos y soja hacia todo el mundo. Eso, por supuesto, es un activo económico. Pero esas instalaciones comerciales hacen de Rosario un lugar privilegiado para el tráfico de drogas hacia Europa, normalmente a través de África occidental", publicó el diario.

"La cocaína boliviana llega a la ciudad por carretera; la marihuana paraguaya por el río. La mayor parte se envía al exterior, pero algo de esa droga distribuye en las villas de Rosario, los distritos afectados por la pobreza en las afueras de la ciudad donde las bandas locales luchan cada vez más en una brutal guerra por el control del territorio", agregó.

Si bien la ola de violencia golpea a los barrios más vulnerables -señala-, los barrios más pudientes comenzaron a verse afectados por este flagelo. "Esto hizo que la inseguridad fuera parte de la agenda política", precisó el medio.

La publicación señala el caso de Sandro Procopio, un arquitecto de 48 años de edad, fue muerto el año pasado de un balazo mientras trabajaba. También dio cuenta de que el 15 de agosto pasado, Nahuel Ciarrocca, un atleta de 28 años de edad, fue asesinado a tiros durante un robo. Su crimen resultó ser un punto de inflexión. "Nahuel despertó la conciencia colectiva", dijo al diario Diego Giuliano, presidente del comité de Seguridad de la legislatura de Rosario. Después de su muerte se organizó una protesta llamada "Rosario Sangra" a través de Facebook y que convocó a miles de personas.

Habla también de la policía santafesina. Asegura que en lugar de ayudar en la grave situación, es parte del problema. "Muchos efectivos en sus filas -se cree- tienen estrechos vínculos con bandas narco de la ciudad. Alrededor de 200 están actualmente bajo investigación. La podredumbre se extiende a lo más alto: en octubre pasado el jefe provincial de la policía fue condenado a seis años de prisión por su participación por tráfico de drogas. Miguel Lifschitz, el gobernador de Santa Fe desde diciembre, ha tenido problemas para encontrar un sustituto: el jefe actual es el tercero en ese cargo, en lo que va de año", remarcó la publicación.

Sostiene que "el poder judicial está en desorden" y que "los jueces provinciales imponen condenas poco severas y permiten a peligrosos delincuentes estar en libertad condicional".

En este sentido, la publicación explicó: "Una razón de esto es un sistema de prisión sobrecargado. Una quinta parte de los 5.000 prisioneros de Santa Fe están en las comisarías, porque las cárceles están demasiado llenas para aceptarlos. En ausencia de justicia estatal, algunos de los residentes del Rosario han tomado la ley en sus propias manos".

Tampoco se olvida del gobierno de Cristina Kirchner y lo criticó. Sostiene que "hizo poco" para abordar las preocupaciones sobre la inseguridad. "Desde que la reemplazó como presidente en diciembre, Mauricio Macri ha tratado de recuperar el tiempo perdido. En enero se declaró la "emergencia de seguridad" nacional y autorizó a la fuerza aérea para derribar aviones sospechosos de volar a través de las fronteras de la Argentina", agregó.

"En abril su gobierno publicó las primeras estadísticas de delincuencia desde el año 2008. Las cifras muestran que aumentó en un 10% desde entonces" y por eso "el 30 de agosto Macri anunció una nueva estrategia nacional para derrotar el narcotráfico".

Si bien destaca que el plan del gobierno nacional podría atenuar la grave situación, finalizó el artículo con una lapidaria oración: "mientras que los políticos de la Argentina revuelven para encontrar una solución duradera, los rosarinos seguirán obligados a cuidarse sus espaldas".