La inversión directa extranjera todavía no toma vuelo

Todas las medidas del Gobierno no tuvieron la respuesta esperada por parte de los mercados.
Martes 20 de septiembre de 2016
En la Argentina del nuevo gobierno de Mauricio Macri, el arreglo con los holdouts constituye una parte esencial de la "normalización" de la economía tan importante para atraer inversores. Los controles cambiarios y al comercio también fueron rápidamente eliminados y se tomaron medidas para fortalecer la transparencia, las instituciones y el diálogo político en un intento por recuperar la confianza de las empresas. El mercado respondió con entusiasmo, y los banqueros rápidamente tomaron vuelos a Buenos Aires para alojarse en los hoteles elegantes de la ciudad.

Aún así, algunos aseguran que el ritmo y magnitud de la inversión decepcionaron. Hasta ahora fue limitado el impacto sobre la economía, para la que se espera una contracción en 2016. Una lenta recuperación podría ser un problema para el gobierno si sus defensores empiezan a perder la paciencia con los efectos de la austeridad.

"Los dólares no van a caer del cielo. Hay que trabajar mucho", dijo Mario Blejer, un ex presidente del Banco Central, que sin embargo es "optimista" en que "definitivamente gran cantidad de inversión extranjera" llegará a Argentina, especialmente si se incluyen los u$s 400.000 millones que los argentinos tienen guardados en cuentas bancarias afuera. "La oportunidad está", aseguró Blejer. "Hay señales de que entra algo de inversión, pero si bien hay bastante renovación de capital accionario viejo u obsoleto, el punto es que no hay inversión nueva en cantidades".

Juan Procaccini, que encabeza la recién creada agencia de promoción de inversiones del gobierno, señaló que muchas compañías todavía están esperando ver "más control" de la economía, mientras el gobierno lucha por extinguir la alta inflación y reactivar el crecimiento económico. "Pero otras saben [que esos problemas] serán resueltos, especialmente aquellos que ya están acá y saben que Argentina cambió", aseguró.

"Esto avanza muy rápido", continuó Procaccini afirmando que Argentina tiene la "combinación perfecta" de un nuevo ciclo político con un gobierno pro inversión, diversas oportunidades y una región donde no hay grandes conflictos. "Argentina estuvo totalmente fuera de la ecuación durante los últimos diez años", agregó. Si bien la inversión extranjera directa en América latina en el período desde 2008 fue 4,5 veces mayor que la de los años 90, en el país se mantuvo en iguales niveles; su participación en la IED total regional cayó drásticamente.

Hay un "enorme entusiasmo" por Argentina en el extranjero, comentó Jorge Familiar, vicepresidente para Latinoamérica y el Caribe del Banco Mundial, que en julio anunció inversiones nuevas en el país de u$s 845 millones. Joaquin Cottani, economista jefe para Latinoamérica en la agencia evaluadora Standard & Poor’s, identifica dos áreas particulares de preocupación entre los inversores: el déficit fiscal y el tipo de cambio. Pese a la devaluación después de que los controles cambiarios fueron eliminados en diciembre, el peso ya perdió competitividad debido a la elevada inflación.

"El tipo de cambio todavía está demasiado sólido para atraer inversión en muchos sectores, y la situación fiscal no es buena", explicó Cottani. "Hasta ahora hemos sólo visto una "lluvia de dólares" para financiar el déficit del mismo gobierno, y eso es porque Argentina estuvo ausente de los mercados internacionales durante mucho tiempo, y toda esta demanda reprimida proveniente de los inversores está buscando retornos", agregó Cottani. De hecho, entre el gobierno nacional, las provincias y compañías, Argentina emitió u$s 24.000 millones en el primer semestre de 2016, cifra que representa cerca de una quinta parte de toda la emisión de deuda del mercado emergente.