Mató a su novia, lo liberaron y volvió a caer por otro crimen

Andrés Soza Bernand (31) estuvo preso ocho años. Diez meses después de salir de la cárcel "por buena conducta" fue acusado de planificar un "ajuste de cuentas" narco contra un futbolista.
Lunes 26 de septiembre de 2016
Un joven de 31 años, que había sido liberado hacía 10 meses tras pasar 8 años en prisión por el crimen de su novia, está acusado de cometer otro asesinato.

Andrés Soza Bernard se lo acusa de ser instigador del asesinato de Fabricio Zulatto, un joven de 21 años que jugaba futsal en Newell’s. Se trataría de un ajuste de cuentas narco.

Soza Bernad había sido liberado por buena conducta ya que su condena es de 13 años. Por eso, el crimen del futbolistase convirtió en uno de los disparadores de las multitudinarias marchas realizadas en la ciudad para reclamar seguridad.

El cuerpo de Zulatto fue hallado el 11 de agosto, dos días después de haber desaparecido, en un pozo ciego de una casilla de la zona norte de Rosario. Tenía tres impactos de bala en la cabeza y lo habían cubierto con piedras. De acuerdo a la reconstrucción del fiscal que trabajó en el caso, Soza Bernard contrató a un sicario al que le ofreció 20 mil pesos. Nunca le pagó.

Un cartonero de 30 años fue detenido pocas horas después del homicidio, acusado de ser autor material. Según informaron fuentes del caso, el sospechoso estaba encargado de manejar un búnker de drogas en el mismo lugar donde se intentó ocultar el cuerpo de Zulatto.

TAMBIÉN MATÓ A SU NOVIA

Gabriela Núñez tenía 16 años y una relación traumática con su pareja, un estudiante de Ciencias Económicas siete años mayor que ella. El joven amenazó con asesinarla porque ella quería dejarlo. Gabriela veía en esa advertencia algo serio. “Andrés me quiere matar”, escribió en un mensaje de texto desesperado que envió a una amiga. Minutos después recibió un balazo en la cabeza cuando salía de tomar clases en un instituto de inglés.

El caso conmovió a Rosario, en agosto de 2008. Dos años después Andrés Soza Bernard (31) fue condenado a 13 años de prisión. No existía en aquel momento la figura de femicidio, lo que hubiese agravado la pena. En octubre de 2015, los beneficios legales le permitieron gozar de la libertad condicional. Diez meses después, volvió a quedar involucrado en otro homicidio impactante.