Reino Unido solo tiene reservas para financiarse 3 meses

La crisis de la libra esterlina revela la fragilidad exterior de Londres ante la negociación del Brexit. Necesita a los inversores extranjeros para financiar su déficit anual por cuenta corriente.
Martes 11 de octubre de 2016
Los inversores siguieron ayer deshaciéndose de sus libras en el mercado de divisas, manteniendo la tendencia a la baja de la moneda británica desde el referéndum del 23 de junio en que Reino Unido votó por el Brexit (salida de la Unión Europea).

Ante la incertidumbre creada por la primera ministra Theresa May al apostar la semana pasada por un Brexit duro (que implique el abandono del mercado único), los analistas de JPMorgan han revisado a la baja sus previsiones para la libra, estimando que al final de 2016 puede caer a 1,21 dólares (ahora está en 1,235 dólares) y a 1,05 euros (1,11 euros, actualmente).

"La dirección de la libra está marcada por la preocupación a que un Brexit duro haga más daño de lo que esperaban los inversores en el crecimiento a largo plazo, agravando los problemas en la balanza de pagos de Reino Unido", explica Paul Meggyesi, analista de divisas de JPMorgan.

Según Meggyesi, Reino Unido necesita a los inversores extranjeros para financiar su déficit anual por cuenta corriente (equivalente a un 6% del PIB) y su deuda exterior acumulada, que supone un 400% del PIB. "Esto crea un riesgo serio si los inversores pierden su confianza en Reino Unido y hay una gran repatriación de capitales".

En este escenario, JPMorgan recuerda que "las autoridades británicas pueden hacer poco para contrarrestar la situación en el mercado ya que las reservas oficiales en otras divisas ascienden a 31.000 millones de libras, menos del 1,5% del PIB. Esto apenas bastaría para financiar el déficit por cuenta corriente durante tres meses y se agotaría relativamente rápido en caso de una significativa repatriación de capital [por inversores extranjeros".