¿Es el azúcar el nuevo tabaco?

La Organización Mundial de la Salud está haciendo campaña para concienciar a Gobiernos y ciudadanos de que un tercio de la población mundial ya sufre sobrepeso u obesidad y que la diabetes, que afecta a casi el 10% de los adultos, causa 1,5 millones de muertes al año.
Martes 18 de octubre de 2016
El dedo acusador apunta a la industria de las bebidas y de la alimentación. En los últimos 50 años, el consumo de azúcar se ha triplicado en todo el planeta. Y según la OMS, "hay evidencia científica de que los países que consumen muchas bebidas azucaradas están expuestos a mayores riesgos de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares", explica Jordi Salas, catedrático de Nutrición y Bromatología en la Universidad Rovira i Virgili. "No hay ningún alimento que sea malo en sí, depende de la cantidad que se consuma y de la variedad de la dieta. El problema es que la gente no sea consciente de la cantidad de azúcar que tienen los alimentos, por lo que hace falta informar mejor al consumidor".

Ya hay asociaciones sanitarias que reclaman que cereales, aperitivos y refrescos azucarados lleven advertencias gráficas sobre caries, aumento de peso y patologías asociadas, igual que se ha obligado en los paquetes de cigarrillos a hacer lo propio con las enfermedades pulmonares.

¿Alertarán dentro de poco las latas de refresco y las chocolatinas de que pueden perjudicar seriamente la salud? No es descartable. Pero no es esto lo que más preocupa a la industria. La amenaza más inminente son, de momento, los nuevos impuestos. De eso también sabe mucho el mundo del tabaco.

Cada vez más países gravan los productos con azúcar, sobre todo los refrescos, alegando que son dañinos para la salud. Hungría introdujo un impuesto para las bebidas azucaradas en 2011 y, un año después, le siguieron los Gobiernos francés y mexicano. Chile y la ciudad de Berkeley, en California, adoptaron medidas similares en 2015. El Reino Unido ha sido el último en sumarse a la sugar tax este mismo año, según un reciente informe del sitio Expansión.

La nueva fiscalidad busca, según los legisladores británicos, reducir la obesidad infantil y animar a una dieta más saludable. El Gobierno de Londres pretende además recaudar 520 millones de libras al año, que se utilizarán para fomentar el deporte en las escuelas de enseñanza primaria. Ha sido una medida muy celebrada por organizaciones como Obesity Health Alliance. El productor de azúcar de Associated British Foods, sin embargo, no lo ve de lamisma manera. Acusa al Ejecutivo de demonizar el producto y cuestiona la eficacia de esta estrategia.