Los autos eléctricos, los enemigos de las empresas petroleras

Su creación no solo impactará sobre el consumo de naftas sino también en el reemplazo de baterías.
Miércoles 19 de octubre de 2016

Las compañías petroleras enfrentan una amenaza "rotundamente negativa" debido al abrupto crecimiento de los autos eléctricos, afirmó una de las principales ag encias calificadoras de crédito. "La adopción generalizada de los vehículos alimentados a batería es una serie amenaza para la industria petrolera", señala un informe de Fitch Ratings que recomienda a las empresas energéticas prepararse para el "cambio radical" que impulsan las nuevas tecnologías, que podrían llegar más rápido de lo esperado.

"Si hunden su cabeza en la arena y fingen que todo va a desaparecer, finalmente tendrán problemas", aseguró a Financial Times el principal autor del informe Alex Griffiths, director general de Fitch. "Deben tener un plan", agregó.

Si bien el informe admite que podría pasar un largo tiempo hasta que los autos eléctricos se conviertan en una fuerza perturbadora a raíz de su adopción masiva, Fitch perfila un escenario desalentador para las petroleras globales como Chevron, ExxonMobil y Royal Dutch Shell.

La agencia sostiene que la amenaza de los autos eléctricos podría hacer que los nerviosos tenedores de activos liquiden sus inversiones en compañías petroleras, lo que hará más caras la deuda y el capital.


En el primero de una serie de estudios sobre las potenciales consecuencias de una pronunciada aceleración de las tecnologías disruptivas, la agencia evaluadora encuentra que las baterías podría afectar las industrias que representan casi una cuarta parte de los u$s 14,7 billones de los bonos corporativos pendientes de pago en todo el mundo.

El sector petrolero no será la única industria afectada. Las grandes compañías de electricidad que queman combustibles fósiles como gas o carbón enfrentan el riesgo de que las baterías resuelvan el problema de intermitencia que sufren las estaciones eólicas o solares ya que no pueden generar en días sin viento o a la noche.

Las compañías con muchas plantas peaker a gas –que son las capaces de generar más energía en momentos de mayor demanda y cuando los precios en general son altos– podrían correr aún más riesgo. Si las baterías empiezan a abastecer esta energía en épocas pico, los precios podrían eventualmente bajar al punto al cual "las peakers tradicionales ya no compiten", explicó Fitch.

Pero el impacto de las baterías en la industria petrolera podría ser profundo, agregó la agencia, y comentó que el transporte representó el 55% del uso total del petróleo en 2014. "Si se acelera la electrificación de la infraestructura de transporte, sería altamente negativo para el perfil crediticio del sector petrolero", señala el informe.

"En un escenario extremo, donde los autos eléctricos ganarían una participación de mercado del 50% en los próximos diez años, cerca de una cuarta parte de la demanda de nafta podría desaparecer". La amenaza ahora parece distante, especialmente porque el alto costo de las baterías hace que los autos eléctricos sean más caros que los vehículos convencionales a nafta o diesel.

Actualmente circulan por las calles cerca de 1,2 millones de autos eléctricos, sobre un parque automotor mundial de 1.000 millones y las ventas anuales de vehículos eléctricos representan apenas menos de 1% del total.

Pero los costos de las baterías cayeron 73% desde 2008 a u$s 268 por kilovatio hora, según Fitch. Y se calcula que los autos eléctricos empiezan a ser competitivos en cuanto a su costo cuando ese valor llega a u$s 100/kWh: un número que algunas automotrices consideran alcanzable a principios de la década de 2020. El informe señala que hay un argumento "convincente" de que cualquier alteración en el mercado provocado por los vehículos eléctricos será un "proceso largo" especialmente porque los autos, a diferencia de los smartphones, no se renuevan todos los años. Pero Griffiths aseguró que podría haber sorpresas, especialmente en los mercados emergentes grandes.

Uno de los escenarios más difíciles para las petroleras surgiría si China decidiera: "La verdad es que no queremos más autos a nafta en cinco años". Algunas petroleras parecen estar abordando las posibles consecuencias de un cambio en el mercado. La francesa Total compró al grupo de baterías Saft a principios de este año y BP está analizando hacer su primera gran inversión en renovables en cinco años, mientras sopesa una acción para ampliar su negocio estadounidense de energía eólica.

Fatih Biro, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, un thinktank respaldado por los países industrializados, dijo que las compañías de petróleo y gas no tienen manera de "escapar" del impacto de las políticas de cambio climático y las tecnologías verdes.