Circo Tihany: destreza física, ilusionismo, humor y mucho más...

El espectáculo, que reúne a 120 artistas de 15 países, combina lo mejor del arte circense con lo último de la tecnología.
Jueves 20 de octubre de 2016
Bajo su nueva denominación de "Tihany Spectacular", la compañía radicada en Brasil que reúne a 120 integrantes nacidos en 15 diferentes países, se despliega en un escenario que reemplaza al picadero y que se proyecta hacia atrás, hacia arriba y hacia los costados para poder darle espacio a sus atracciones.

Ante una platea con capacidad para 2.000 espectadores en un espacio que incluye un patio de comidas y de venta de merchandising que se puebla durante un intervalo de unos 20 minutos que interrumpe una intensidad de más de una hora en cada uno de sus tramos, la propuesta logra el cometido de entretener gracias a un eficaz y variado menú.

La primera parte del show tiene dos protagonistas centrales: el cómico payaso Emiliano Friguglietti que oficia como suerte de maestro de ceremonias y el ilusionista Richard Massone, que es también director ejecutivo de la troupe.

Ambos, con probado oficio, consiguen el objetivo de sostener la intensa dinámica de la propuesta y hacen partícipe a algunos espectadores (cuatro adultos en el caso del payaso que pretende filmar una escena trágica de engaño amoroso y dos niños como asistentes en un número del mago).

Massone, más allá de no ser un personaje simpático pese a que es de los pocos del elenco que se dirige a la audiencia, es capaz de comandar una serie de sorprendentes momentos (como hacer ingresar a una muchacha en una caja y, al pretender revelar el truco utilizado, hacer que salga un moreno) y, en el momento sublime de su participación logra que aparezca un helicóptero rojiblanco en un abrir y cerrar de las cortinas de una gran estructura metálica.

En ese primer tramo, además destaca el número de los acróbatas que subidos en grupo a dos inmensas hamacas, surcan el cielo del espacio para caer en unas telas blancas devenidas en gigantescos toboganes.

Y también llaman la atención una pareja de pulsadores orientales con mallas enterizas blancas que, sobre una tarima y con una silla como único elemento, desafían las leyes de la gravedad logrando tensas figuras en delicado equilibrio.

Tras una pausa de unos 20 minutos, el inicio de la segunda entrega del espectáculo se desarrolla literalmente por los aires gracias, primero, a una etérea dama en una tela y, poco después, con un grupo de trapecistas ataviados como pájaros que por momentos se sueltan y por medio de elásticos arneses proponen diversos dibujos aéreos.

Luego, entre medio de algunos pasajes de baile con una veintena de muchachas, números musicales atravesados por suntuosas puestas con aguas y fuegos, cuatro chicas contorsionistas regalan un prodigio de plasticidad que se visibilizan aún más por sus dorados trajes al cuerpo.

Hacia el final de la función, el francés Pierre Julen Marchand -que figura como artista invitado- pone en juego el vértigo y la fascinación que despierta desde los malabares que regala al manipular hasta tres diábolos.

El final de fiesta, con la numerosa compañía copando la amplia escena, parece, al mismo tiempo, una demostración de la numeroso de la troupe con la satisfacción por el deber cumplido de entretener.

La propuesta de "AbraKdabra" comenzó a andar en 2006, en Las Vegas y, desde entonces, pasó por más de 135 ciudades de América, desde los estados del sur de Estados Unidos, México, todas las capitales de Centro América, Venezuela y ciudades de Brasil.

En la Argentina y tras pasar por Corrientes y Santa Fe, el show continuará en uno de los espacios de La Rural (Av. Santa Fe 4201, en el barrio porteño de Palermo) hasta el 13 de noviembre con funciones de martes a jueves a las 19.30, los viernes a las 20.30, los sábados a las 15, 18 y 21 y los domingos a las 15 y 18, y luego tiene previstas funciones en las ciudades de Córdoba, Mendoza y Rosario.