Historia de sangre en la Villa 31: la familia narco del "pasillo de los zombies"

Copaban la venta de paco en diferentes zonas del asentamiento y respondían al "Loco César", capo salido de la cárcel de Devoto.
Lunes 9 de enero de 2017

Villa 31

 

César Morán de la Cruz, alias "El Loco", alias "Mata por Gusto", supo de inmediato que la violencia era la llave de acceso a la cima del poder en la Villa 31.

 

Nacido en Lima, Perú, y condenado a 15 años de prisión en Devoto por homicidio, se lo acusó de regentear durante casi 10 años el negocio oscuro de la venta de paco y cocaína en el Playón Este del asentamiento, zona habitada por muchos peruanos.

 

Su reducto era conocido como "La Casa del Pueblo", una casa dos plantas en la manzana 102, desde donde el capo narco comenzó a manejar el barrio.

 

Tirar a quemarropa y en la cara era su marca registrada, y uno de sus principales laderos, llamado Juan Inga Arredondo, alias "Piedrita", fue detenido en 2015 por haber cometido cuatro homicidios en cuarenta días.

 

La cárcel nunca jamás fue un obstáculo para detener efectivamente a Morán de la Cruz: sus celulares y ex parejas le servían para comunicarse permanentemente con el exterior y continuar con sus operaciones. Además tenía gente de su más cercano entorno y su clan, como su hijo mayor y la madre del mismo, como también varios sobrinos y primos que fueron acusados de integrar la banda de sicarios.

 

Morán también tenía duros rivales en la Villa 31, ellos eran Alionzo "Ruti" Mariños y "Marcos" Estrada González, acérrimos enemigos del narco principal.

 

No muy lejos de su centro de actividades oscuras, desde el boliche "Tarzán", un grupo de paraguayos conocidos como "Los Sampedranos", encabezados por los hermanos Fouz también mandaba asus soldados y manejaba la venta de drogas, incluso a metros de una escuela.

 

En abril de 2016, un operativo policial que consistió en más de 40 allanamientos a cargo del fiscal Jorge di Lello y el juez Ariel Lijo eliminó a los paraguayos y otros dealers, dejando a Morán virtualmente sin “competencia” en la Villa 31 aprovechando para incorporar a su banda a nuevos sicarios temerosos de su poder casi ilimitado.

 

El hijo mayor de Morán, conocido como Bladimir y su madre y ex mujer, Zoila Joyo Choquicahua, vivían cerca y para la Justicia eran los virtuales herederos y sucesores de Morán, encargados de controlar el territorio y continuar la facturación.

 

El 27 de junio pasado, el fiscal di Lello fue a buscarlos junto a la división Antidrogas Especiales que asestó duros golpes a 35 puntos narco en la zona.

 

Bladimir logró escapar y aún sigue sin ser ubicado, mientras que otros menos afortunados, fueron detenidos, entre ellos la mujer Zoila.

 

Todos los detenidos en esos operativos junto a otro jefe llamado Richard de la Cruz, alias "Kimbol", fueron enviados a juicio oral.

 

La semana pasada, el fiscal Di Lello envió el expediente al juez Lijo, imputándolos a todos de los delitos de narcotráfico, formar parte de una organización compleja y dinámica que ejerció un control a sangre y fuego en uno de los territorios más vulnerables de la ciudad, a tan solo veinte minutos a pie de la Casa Rosada.

 

 

Fuente: Infobae.