Nena nació enana y su madre ideó un plan para que pueda adaptarse al mundo

Valeria Cardozoz es la madre de Jazmín, una niña con acondroplasia. Conocé la historia de amor de esta familia.
Viernes 17 de marzo de 2017

Valeria Cardozoz y Jazmín

Valeria Cardozoz y su marido con acondroplasia tuvieron a Jazmin, quien también nació enana. Allí nació una historia de amor y superación que vale la pena contar. 

 

"Cuando tenés un hijo querés que sea perfecto, así que al principio me puse muy mal. Fue un duelo, hice mucha terapia, me tuve que despedir del niño perfecto y recibir a la niña que tenía", cuenta la mujer.

 

"Pero cuando pude aceptarlo, me topé con que toda la información que encontraba en los foros estaba centrada en lo negativo: 'Mi hijo no llega al inodoro y no puede limpiarse, ¿puede agarrarse infecciones?', y todas preguntas de ese estilo. Por eso decidí que en mi familia nos íbamos a concentrar en lo que sí iba a poder hacer y no en las cosas que no".

 

Saber que el primer gran rechazo venía de los padres, "y que muchos hasta se mudaban cuando tenían una bebé enano", la llevó a crear un perfil en facebook llamado "Acondroplasia, gente pequeña enanismo"

 

Valeria entendió que su hija tenía una discapacidad pero que no estaba obligada a hacer ningún tratamiento. "A lo sumo, puede hacer un tratamiento que es una elongación de huesos y es muy cruento. Lo sé porque el padre lo hizo. Pueden ganar unos 10 centímetros, pero yo me pregunto: si alguien de 1 metro gana 10 centímetros. ¿Para qué le sirve, si igual la gente te sigue viendo como un enano? Para mí es un placebo", sigue. "Tendrá que decidir ella cuando sea más grande".

 

Entonces escuchó lo que le decían los médicos: lo único que tenía que hacer era ayudarla a fortalecer su autoestima. "Porque ser enano es más que nada una discapacidad social. Lo importante era que aceptara que ésto genera curiosidad, que la gente se va a dar vuelta a ver si le sobra cuerpo o le faltan piernas. Así que cuando alguna compañerita le pregunta si es un bebé ella sabe que contestar, sin enojarse. Les explica que tiene su misma edad pero que sus huesos crecen mas lento".

 

Lo que hizo Valeria es lo contrario de lo que hacen muchas familias: "En la casa de su papá, por ejemplo, habían bajado todos los muebles para que él llegara. Acá no, empecé a mostrarle que ella se tienen que adaptar al mundo, porque el mundo no se va a adaptar a ella". Por eso, cuando Jazmín volvía del jardín triste porque las otras nenas llegaban a la perilla de la luz y ella no, su mamá le decía 'buscá la forma, agarrá un banquito y subite, usá la imaginación". Por eso, Valeria no tira la cadena por ella ni le alcanza la ropa del placard. Y la única excepción que hacen con Jazmín en el colegio es dejarla sentarse adelante para que nadie le tape.

 

Con el tiempo, Valeria empezó a pensar en el futuro: cómo va a pasar la tarjeta SUBE cuando viaje en colectivo, cómo va a sacar plata del cajero. "Y se me ocurrió hacerle una 'cartera banquito'. Algo super fashion, que ella pueda llevar colgado para resolver esas cuestiones". También hice una lista de los trabajos que no necesitan gente alta: ser docente o veterinaria, que es lo que ella quiere, o trabajar en casa con la computadora".

 

Parte de su plan es, también, no usar el certificado de discapacidad. "No quiero que ella crea que tiene limitaciones, porque intelectualmente es como cualquier chico. Tampoco quiero que se aproveche. Yo tengo conocido sordos que estacionan en lugares para discapacitados, y eso no va", sigue Valeria. "Mi plan es un trabajo diario. La gente enana, en general, tienen muy baja autoestima y mi hija me preguntó mil veces por qué le pasa esto a ella. Yo salgo por la calle y le muestro: mirá esa señora, no tiene un brazo y mirá como trabaja. Ahora mirate a vos: tenés las dos piernas y los dos brazos, imaginate todo lo que vas a poder hacer. Lo importante es que vea que la vida no le debe nada".