El huevo, ¿fuente de colesterol o de nutrientes?

En el marco de una dieta equilibrada ¿El huevo puede incluirse de forma habitual en la alimentación sin perjudicar a la salud?
Lunes 20 de marzo de 2017

Uno de los alimentos más nutritivos que puedes comer son los huevos.


El huevo es especialmente rico en aminoácidos esenciales, ácidos grasos y algunos minerales y vitaminas necesarios en la dieta.

Huevos y colesterol
Por desgracia, es un alimento que no cuenta con la buena fama que merecería, debido a que sus yemas son ricas en colesterol.

Mucha gente piensa que si comen huevos elevarán el colesterol en sangre y con ello tendrán riesgo de enfermedad cardíaca.

Pero no es exactamente eso lo que ocurre. Cuanto más colesterol comes, menos produce tu cuerpo.


Te explicamos cómo regula nuestro cuerpo el colesterol y desvelamos los resultados de diversos estudios científicos acerca del consumo de huevos y el aumento o reducción de los niveles de colesterol en sangre:

Se trata de una molécula estructural esencial para cada membrana celular, usada para elaborar hormonas esteroides como la testosterona, el estrógeno y el cortisol.

Sin colesterol, ni siquiera existiríamos.

Y puesto que el colesterol es sumamente importante, el cuerpo ha desarrollado formas muy complejas de asegurarse de que siempre disponemos de la cantidad suficiente.

 Huevos y colesterol


Pero los huevos no son solo colesterol.

Están repletos de nutrientes y tienen otros increíbles beneficios:

– Son ricos en luteína y zeaxantina, dos antioxidantes que reducen el riesgo de enfermedades oculares como la degeneración macular.

– Son muy ricos en colina, un nutriente esencial para el cerebro.

– Son ricos en proteína animal de calidad, la cual tiene muchos beneficios, entre los que se incluyen el aumento de la masa muscular y la mejora de la salud ósea .

-Los huevos aumentan la saciedad y pueden ayudarte a perder grasa.

Huevos y colesterol


Lo que realmente hay que tener en cuenta es la dosis, no el producto en sí.

Muchos médicos recomiendan no consumir más de dos o tres por semana, contando los que están presentes en tartas u otras comidas.