Docente asesinado en Laferrere: "Se nos murió camino al hospital"

Así lo confirmó Marcelo Taranto, padre de Maximiliano, el joven profesor de historia asesinado por delincuentes en Laferrere. Escuchá la conmovedora charla con Ari Paluch en "El Exprimidor", por Radio Latina 101.1.
Miércoles 3 de mayo de 2017

Maximiliano Taranto

 

Marcelo Taranto, padre de Maximiliano, el joven profesor de historia que fue asesinado por delincuentes en la localidad bonaerense de Laferrere, habló con el programa "El Exprimidor" conducido por Ari Paluch por Radio Latina 101.1.


"Al querer robarle la moto, le pegaron un tiro en el ojo izquierdo y cuando nos enteramos, salimos corriendo todos y al verlo tirado como estaba, le sacamos el casco y la mochila, y tratamos de subirlo al auto de mi sobrino para llevarlo al hospital" comenzó el dolido padre del joven que se suma a la lamentable e irreparable lista de las víctimas mortales a consecuencia de la inseguridad.


"Yo le iba midiendo el pulso en el camino, pero cuando llegamos al hospital ya estaba sin vida", relató Marcelo Taranto.


Una vez producido el fallecimiento de su hijo, Taranto pidió al cuerpo médico estar a solas con el joven en una sala del hospital, y así las cosas -contó Taranto- "los doctores me dejaron pasar un rato, nos estuvieron hablando".


"Nos dejaron verlo y ya estaba todo desangrado" dijo.


En el mismo orden de cosas, Taranto contó entre sollozos que "Maxi tenía 28 años, era profesor y tenía toda la ilusión del mundo por seguir estudiando, porque a pesar de que la economía no lo ayudaba, él igual seguía haciendo lo que hacía con esmero".


Ahora todo está perdido, ya que -tal como expresó Taranto a la salida del hospital, "se llevaron a mi bebé".


"Mi hijo realmente era bueno, era muy buena persona y no tengo palabras para definirlo" continuó relatando el padre del joven asesinado, y continuó: "Nosotros le decíamos, que no salga con la moto porque le faltaban los papeles del seguro, ya que la había comprado con sus ahorros y la ayuda de su novia, la semana pasada. Cuando salía, teníamos el corazón en la boca y no nos quedábamos tranquilos hasta que volvía".