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"Motochorros importados": recargados y con nuevas modalidades

En el último tiempo, la ola de ataques en motos ha incrementado su nivel de violencia y adoptaron una modalidad llamada "El bombazo". Conocé todos los detalles en la nota con el informe exclusivo de Mañanas Informadas.
Viernes 14 de julio de 2017

Motochorros importados (Mañanas Informadas)

En el último tiempo, la ola de ataques en motos ha incrementado su nivel de violencia y adoptaron una modalidad llamada "El bombazo". En su mayoría son delincuentes colombianos y sus actos parecen estar recargados.

 

Los delincuentes “marcan” a sus víctimas según “la pinta” y lo seguirán o se quedarán esperando alguien que los convenza a hacerlo.

 

El “marcador” es el único que se encuentra en la zona céntrica. Cuando se decide por una víctima llama a sus cómplices, que esperan en los alrededores, y da las características del auto a seguir.

 

Según la jerga, a la víctima se le dice “el gil”; a los que conducen las motos, “motoristas”. “Compradores” es la definición para los que rompen el vidrio y roban el maletín o mochila.

Además, bautizan a las zonas donde muere algún compatriota durante un asalto y cada avenida tiene un nombre. Corrientes, por ejemplo, es “Papas”.

 

Los cristales de los coches se rompen con un certero golpe. Generalmente usan un lápiz cortavidrio que compran en ferreterías de confianza, y que en la jerga denominan “tutiavidrio”. El estallido bautiza a la modalidad: “El bombazo”.

 

En un principio los colombianos desistían de sumar ladrones argentinos. Creían que no tendrían problemas en darle información a la Policía a cambio de un beneficio y buscaban evitar que los copien.

 

En los últimos meses cambiaron de opinión y los sumaron como conductores. Los reclutan en las cárceles o en las villas.

 

A la víctima la pueden seguir hasta el Conurbano si es necesario. Los maletines siempre se guardan en un departamento u oficina céntrica. Se dejan de a uno y se vuelven a buscar víctimas. El promedio diario es de tres robos.

 

Al final de la jornada la banda se vuelve a juntar. Ponen salsa y abren algunas cervezas para relajarse. Cuentan el dinero y lo reparten en partes iguales.

 

El equipo completo estrena teléfonos celulares y chips nuevos cada lunes a la mañana. Al viernes siguiente los tiran, para despistar a los policías. Es ley: está prohibido regalarlos o venderlos.