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Ataque de Corea del Norte: ¿puede matar al 90% de la población estadounidense?

Un posible ataque nuclear de Corea del Norte generaría un impulso electromagnético capaz de causar apagones y disturbios en EE.UU. ", pero sería tan mortífero?". Conocé los detalles en la nota.
Viernes 11 de agosto de 2017

Ataque de Corea del Norte (Reuters)

El ex director de la CIA, James Woolsey señaló que el mandatario norcoreano, Kim Jong-un, podría generar un impulso electromagnético con una ojiva para matar al 90% de los estadounidenses, destruyendo la "red eléctrica nacional y otras infraestructuras vitales durante más de un año" tras un ataque lanzado desde el espacio.

 

Ante esto, el analista militar Kyle Mizokami afirmó en un artículo que los dichos de Woolsey están relacionados con las palabras del excongresista Roscoe Bartlett, tan impresionado por la ciencia ficción que se convirtió en un supervivencialista y se fue a vivir en un bosque tras abandonar el Congreso.

 

"La declaración de que Corea del Norte podría matar al 90% de los estadounidense proviene directamente de una novela de ciencia ficción", asegura Mizokami.

 

Asimismo, se pregunta qué potencia debe tener un arma para que sea capaz de destruir el sistema eléctrico estadounidense: ¿cinco megatones, 500 megatones, un gigatón?

 

El experto subraya que dicho ataque generaría una devastadora represalia nuclear por parte de EE.UU., cuyo mando y control está seguro contra el EMP.

 

"En sí, esto disuadiría a Corea del Norte de realizar lo que sería un suicidio emprendido solo para ver a los estadounidenses comer la hierba antes de acabar muriendo de hambre", asegura Mizokami, que duda que Pionyang cuente con armas lo suficientemente poderosas como para infligir daños semejantes.

 

"Aunque Corea del Norte sí representa una amenaza nuclear cada vez más seria para EE.UU., afirmar que podría matar a 300 millones de estadounidenses por privarles de electricidad no es realista", concluye el experto.

 

La amenaza del EMP es conocida desde hace décadas por la comunidad científica, después de que en 1962, durante la prueba nuclear Starfish Prime, una ojiva termonuclear explotara a una altura de 400 kilómetros sobre de la isla de Johnston en el océano Pacífico.

 

Aquella detonación de 1,4 megatones fue visible a una distancia de 1.450 kilómetros en las islas de Hawái, donde el pulso electromagnético afectó a las líneas de electricidad y al servicio telefónico. Además, en la parte inferior de la órbita de la Tierra se formó un cinturón de radiación artificial que se mantuvo durante cinco años y afectó a más de un tercio de todos los satélites.