ALERTA: HABRÁ PARO DE TRENES DESDE LA MEDIANOCHE

EE.UU.: crece la demanda de búnkeres ante la amenaza nuclear de Norcorea

Ciudadanos estadounidenses adinerados (y no tanto) adquieren estructuras subterráneas para protegerse en caso de catástrofe. ¿Cuánto cuestan estos nuevos "inmuebles"?
Sábado 23 de septiembre de 2017

Búnker subterráneo

Los búnkeres subterráneos se ponen de moda en Estados Unidos ante un posible ataque nuclear.

 

Estos pueden ser redondeados o cuadrados, con sistemas de filtro del aire y amueblados. Ron Hubbard, fundador de Atlas Survival Shelters en Texas, habla de un nivel de demanda de búnkeres que él solo conoció en la Guerra Fría.

 

Esta vez, según Hubbard, el motivo es el miedo al terrorismo, a las catástrofes naturales y, principalmente, a un conflicto nuclear con Corea del Norte. Los diferentes ensayos nucleares llevados a cabo por el líder norcoreano, Kim Jong-un, parecen estar surtiendo efecto en Estados Unidos.

 

Las razones del "aumento del peligro” son varias. Que el aumento se deba especialmente a la probabilidad de una guerra nuclear obedece al reciente conflicto entre EE.UU. y Corea del Norte. Las armas nucleares son las únicas armas de destrucción masivas que todavía no han sido prohibidas por un acuerdo internacional.

 

Al mismo tiempo, el temor relativo a las catástrofes naturales también es bastante pronunciado entre los estadounidenses. Los recientes huracanes Harvey e Irma y sus rastros de devastación hicieron que la demanda de búnkeres creciera, dice Hubbard. Los modelos más simples de su empresa cuestan 36.000 dólares, a lo cual se suman los costes de instalación y montaje.

 

Los búnkeres con capacidad de entre 10 y 12 personas cuestan a partir de 77.900 dólares, sin contar el montaje. El búnker más barato cuesta 10.000 dólares, también sin montaje. "Aquí es importante tener también una oferta para familias de renta baja”, dijo Hubbard.

 

En EE.UU., Hubbard acostumbra vender búnkeres a personas de renta alta, aquellas que "lo tienen todo: avioneta particular, Ferrari y casa de vacaciones”. Para esos clientes los búnkeres son más un juguete o un objeto de prestigio que una forma de garantizar la supervivencia. También hay modelos con restaurantes, cine y hasta piscina.