Decisión oficial del Gobierno: no habrá cláusula gatillo en 2017

Según el Poder Ejecutivo, la inflación final se ubicará debajo del nivel de los acuerdos salariales pactados en las paritarias de este año.
Lunes 25 de septiembre de 2017

Vidal y Todesca

 

Desde el Gobierno nacional, y muy especialmente desde sus ámbitos económicos, están totalmente convencidos de que este año la inflación llegaría al
22%.

 

Algunos -los más optimistas- esperan que incluso (en la comparación interanual de diciembre), el índice inflacionario pueda ubicarse por debajo del 20%.
Pero, sin embargo, hay una coincidencia general que los une y es es que se ubicará en torno del 21% final.

 

El dato final sobre la inflación se conocerá a mediados del mes de enero de 2018, pero sin embargo en la primer quincena del próximo mes de diciembre habrá una proyección más concreta. Será justamente en ese momento cuando el Poder Ejecutivo anunciará una determinación que -ante sus propias previsiones-ya tomada: no habrá para 2017, y salvo casos excepcionales, habilitación de la cláusula gatillo que figura en la mayoría de las negociaciones paritarias de este año.

 

Esta cláusula permitía a los sindicatos que el aumento salarial tuviera una reapertura en las negociaciones si es que la inflación superaba la suba de precios anualizada medida por el INDEC que maneja Jorge Todesca.

 

Según los resultados que espera el Gobierno, si el incremento salarial se ubica por debajo de la inflación, el gremio estará autorizado a negociar un plus. Si está por arriba del dato final, no se habilita esa discusión.

 

Según la información que se maneja en el Gobierno, la mayoría de los acuerdos salariales firmados por el Ministerio de Trabajo de Jorge Triaca, se ubicarían por encima de la proyección del IPC para este año. El promedio del que habla el Gobierno sería incluso superior al 22%. Si se sumaran además los "bonus" no remunerativos que incluyeron muchos gremios, el incremento sería aún mayor. El ranking de 2017 lo lideran (casi un clásico), los trabajadores aceiteros, con un incremento del 31,6% seguidos por los trabajadores del neumático (uno de los últimos en firmar su paritaria) con un 27%.

 

SMATA, UOM, camioneros, Unión Informática, papeleros, textiles, alimentación y personal doméstico, son algunos de los sindicatos que cerraron
acuerdos claramente superiores a la inflación proyectada por el Gobierno. El resto deberá esperar para ver si sus aumentos salariales están o no por
encima de la inflación.

 

Complicados estarían los petroleros, plásticos, gastronómicos y trabajadores de estaciones de servicios que firmaron acuerdos, en
principio, podrían pensar en reabrir sus acuerdos. Párrafo aparte merece la paritaria cerrada por María Eugenia Vidal y los docentes bonaerenses la que,
por lejos, ocasionó el conflicto más importante del año y que se cerró con un incremento salarial del 27% final. El eje del problema fue la negativa del los
trabajadores de aceptar la cláusula gatillo y la insistencia en que el número de inflación definitiva para 2017 sería de no menos de 25%. Finalmente, en el
comparativo anual, y se dan las proyecciones oficiales sobre el alza de precios para todo el año, los docentes bonaerenses habrán negociado un muy
buen acuerdo.

 

El macrismo piensa en un año 2018 -en materia laboral- con un más bajo nivel de conflictividad, por lo menos en comparación con los dos primeros años.

 

Claro que la esperada (por el Gobierno) relativa victoria electoral del 22 de octubre potenciaría una posición de más fuerza que la exhibida en 2016 y 2017.

 

Pero al mismo tiempo se confía en que el dato final del IPC del INDEC le permitirá al oficialismo enviar señales más creíbles hacia los negociadores privados y sindicales que las que se tomaron a comienzos de los dos primeros años de gestión, con una inflación en baja y con variables económicas de crecimiento. El porcentaje que desde el jefatura de Gabinete se tiene en la cabeza es un incremento salarial de entre 15 y 16% el próximo año, con una inflación final que se ubicaría en ese mismo nivel. A diferencia de 2015 y 2016, los gremios deberían tomar esta proyección en serio. El mensaje estará destinado, fundamentalmente, a los empleados públicos, incluyendo los docentes, que deberían aceptar aumentos en sus sueldos de no más e 15%.

 

Otra medida que quiere estudiar el Gobierno es la posibilidad de adelantar al primer trimestre del próximo año, las negociaciones paritarias en los trabajadores que dependan del erario público.

 

Si se cumpliera la proyección inflacionaria esperada por el oficialismo para 2017 el balance para los salarios continúa siendo negativo. Si se toma en el "empate técnico" de ese año y que en 2016 el promedio de aumentos fue del 30% mientras que la inflación anualizada (no hay datos oficiales porque el INDEC comenzó a medir el IPC en mayo) se ubicó cerca del 39%; los sueldos aún están en la era Macri por debajo del alza de la inflación. Todo esto sin tomar el impacto de Ganancias.