Zannini, recluido para evitar escraches: se prepara para declarar

El ex-funcionario, mano derecha de los Kirchner, lleva recluido casi dos años en Santa Cruz desde la derrota electoral de 2015.
Domingo 15 de octubre de 2017

Zannini

Carlos Zannini, un intocable durante la época del kirchnerismo siendo custodio legal y principal asesor de Néstor y Cristina Kirchner en la Casa Rosada, se encuentra refugiado en Santa Cruz luego de que Scioli perdiera las elecciones en 2015.

 

La gobernadora Alicia Kirchner le ofreció un cargo de director en el banco provincial. Antes de las elecciones internas de agosto, lo escracharon dos veces: una, en un shopping de Chile mientras hacía compras, y la otra cuando fue a votar en Río Gallegos, donde actualmente vive.

 

Debido a la dura crisis financiera que vive Santa Cruz, debió adoptar un perfil bajo y casi no se deja ver en público.

 

Esta semana el ex-asesor fue llamado a declarar en una causa delicada para el mundo kirchnerista: el supuesto encubrimiento del atentado a la AMIA, denunciado en su momento por el fiscal Alberto Nisman y revisado ahora por el juez federal Claudio Bonadio.

 

Zannini, que con Cristina manejó gran parte de los lazos con la Justicia Federal, deberá ir como sospechoso a Comodoro Py el viernes, el último día hábil antes de las elecciones, y es posible que termine procesado por “traición a la patria”.

 


Su relación con Cristina Kirchner no se ha modificado, según dicen en el mundo K. Lo que sí cambió fue la cantidad de encuentros. En campaña, la ex presidenta prefiere que él siga escondido.

 

La última vez que dijo algo a los medios fue durante la votación del 13 de agosto. En esa oportunidad, criticó el modelo económico de Mauricio Macri y acusó al gobierno nacional de “aislar” a Santa Cruz. “Los problemas no se solucionan tirando a la gente por la borda”, dijo. Poco antes lo habían insultado mientras aguardaba su turno en la fila. “Devolvé la que robaste”, le señalaron. Y no era la primera vez que pasaba por un momento incómodo en público. Durante un vuelo a Miami, en abril del año pasado, varios pasajeros le gritaron “ladrón” y lo insultaron.