Si sos amante del pollo, no leas esta nota

Una reciente publicación despertó el debate sobre el uso de antibióticos en la industria avícola. Conocé todos los detalles en el interior de la nota.
Miércoles 18 de octubre de 2017

Pollo

El libro Big Chicken fue publicado en septiembre y generó el debate sobre el uso de los antibióticos en la industria avícola.

 

Maryn McKenna es periodista y decidió escribir un libro sobre los pollos que se consumen en Estados Unidos a partir de una curiosidad: ¿por qué no escuchaba a los pollos piar?

 

"Consistentemente, a lo largo de décadas, hemos alimentado a los pollos, y casi a cualquier otro animal para carne, con dosis rutinarias de antibióticos cada día de sus vidas", remarca la periodista.

 

"Uno puede dar vueltas en automóvil durante horas sin saber siquiera que se halla en el corazón de la tierra del pollo, excepto que le toque ir detrás de un camión colmado de jaulas con aves en ruta desde los ocultos graneros de paredes sólidas donde se los cría hasta las plantas de matanza enrejadas donde se los convierte en carne", escribió en Big Chicken.

 

"El 80% de los antibióticos que se venden en los Estados Unidos y más de la mitad de los que se venden en el mundo se usan en animales, no en humanos", escribió McKenna. Y no se usan cuando se enferman, como entre las personas, sino rutinariamente en su alimentación y su agua.

 

Cuando las bacterias vencen al antibiótico en los animales, están listas para vencerlo en los humanos: son las mismas drogas.

 

"La resistencia al antibiótico es como el cambio climático", comparó la periodista de Georgia. "Es una amenaza apabullante, creada a lo largo de décadas". Y del mismo modo que el cambio climático, genera conflictos de intereses: para una parte de la humanidad es importante contar con proteína barata para alimentarse, aunque los países desarrollados puedan comenzar a arrepentirse del modo en que se llegó a eso.

 

"Se prevé que hacia 2050 la resistencia a los antibióticos costará al mundo 100 billones de dólares y causará una impactante cantidad de 10 millones de muertes por año", asegura McKenna.

 

McKenna señaló ejemplos positivos de cambio: en los Países Bajos, los granjeros se comprometieron a no usar antibióticos y probaron que es posible lograr una producción a escala industrial. Algunas empresas en los Estados Unidos, como Perdue Farms, también lo hicieron.

 

"Todos esos logros son letreros que señalan la dirección en la que debe ir la cría de pollos, y reses, y cerdos, y el pescado de piscifactoría: hacia una forma de producción en la cual los antibióticos se utilicen tan escasamente como sea posible: para curar a los animales enfermos, pero no para engordarlos o cuidarlos preventivamente", observó la autora.