Lágrimas de sangre: el crimen de Vicente Maillo

Viernes 1 de diciembre de 2017

Hijastros Maillo

En Río Gallegos, un hombre fue mandado a matar por su mujer, hijastros y
suegra por la herencia.

 

La mujer, los hijastros y la suegra de la víctima, Vicente Maillo, contrataron un sicario cuando se enteraron que no pensaba compartir con ellos el dinero.

 

El jueves pasado, el hombre fue asesinado de cinco puñaladas en su casa
ubicada en las calles Zapiola y Corrientes y en principio se creyó que fue
víctima de un hecho de inseguridad. O eso fue lo que quisieron hacer creer
sus familiares.

Claudia Reina Maillo

Sin embargo los investigadores dedujeron que la muerte tenía directa
relación con los 17 millones de pesos que la víctima había recibido de su
hermano, y que los sospechosos eran de su cercanía.

 

El asesinato por codicia esta previsto en el art. 80 del Código Penal,
como uno de los delitos más miserables, y por deseo se lo sanciona con la
pena de prisión perpetua.

 

Así las cosas la codicia es entendida como el deseo vehemente, voraz y
patológico de poseer muchas cosas, especialmente riquezas o bienes. Es
el apetito desbordado y descontrolado de dinero.

 

A menudo la codicia logra superponerse al valor de la vida humana, y por
ello el asesinato del hombre rico llega a la mente del criminal como la
única solución posible.

Vicente Maillo

En el Purgatorio de Dante, los penitentes eran obligados a arrodillarse en
una piedra y recitar los ejemplos de avaricia y sus virtudes opuestas.

 

Dante consideró a la avaricia o a la codicia como una de sus mas célebres
pecados capitales.

 

Para los que asesinan por codicia, la ley argentina establece también la
posibilidad de una libertad condicional, luego de 35 años de encierro, en
una Unidad Carcelaria, donde la única codicia carcelera será la de no
morir en manos de los degenerados que allí viven, o eventualmente contraer
una enfermedad nada piadosa, sobre la base de la cual el infierno tumbero
podrá cobrar sus cuentas de la mejor manera, y cómo sabe, con lágrimas de
sangre.

 

Por Hugo López Carribero - abogado

*INVITADO DEL DÍA DE DIARIO 26